Un lugar para desconectar: Fuenteplateada

Y después de la tormenta, llegó la calma.

Tras las vacaciones con nuestro cachorro indomable, llegaron unos días de desconexión justos y necesarios para el padre de la fiera y servidora. El gordito se quedaba con los abus en el pueblito bueno viendo vacas y persiguiendo gorriones. Un planazo para él, y una cobertura brutal para nosotros, confieso.

El viernes nos fuimos de bodorrio y el sábado a relajarnos a la Posada Fuenteplateada en Collado Hermoso, Segovia.

Solo puedo decir palabras buenas de esta casa rural con tanto encanto. No solo por el trato cercano y amable de sus dueños, también por el entorno rústico tan cuidado y bucólico así como por los detalles de la casa en general y de la habitación en particular. De 10.

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Fuenteplateada es el sitio ideal para perderse unos días, para echar de menos la ciudad, para resetearse, para no pensar, para que no haya cobertura en el móvil ( Y sobre todo que ¡Ni la necesites!), para disfrutar un café en ese maravilloso jardín, y dar un paseo vespertino respirando aire de verdad.

Además tiene un pequeño spa que te ayuda -más si es posible- a relajarte del todo. ¿Os he dicho que en nuestra Suite junior había un saloncito, una máquina de Nespresso, un techo alto abuhardillado monérrimo y una bañera hidromasaje? Yeah!!! Una bañera grande con burbujitas (en mi argot básico) que llené de espuma y donde me deslicé varias veces jugando a ser Pretty Woman ^^.

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Por si todo esto fuera poco, en la sala común de la planta principal hay una estantería llena de pelis en dvd para que puedas escoger y llevártelas a tu maravillosa habitación y disfrutar de un día redondo.

Y después de dormir como un tronco tapada con su correspondiente manta (fuimos a finales de julio, un tema), por la mañana… Ecco! Ti merechi un premio! Toma desayuno fantástico y suculento… La gocha que habita en mi se puso hasta las cejas. ¡Si tenían leche de soja para mi café! Menudo puntazo y alegría pa’mi body serrano…

En definitiva, si estás buscando un lugar donde el tiempo desaparezca, ésta es tu posada. Fuenteplateada te mima y mima los detalles, ¿Qué más se puede pedir?  🙂

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P.D.- Este post NO ha sido patrocinado ni me dan comisión ni ná de ná. Solo me encantó y logré desconectar tanto que necesitaba compartirlo ^^

Salamanca Baby Friendly

Hace un par de fines de semana estuvimos con los frikerizos en Salamanca, comiendo como auténticos orcos y disfrutando de un tiempazo y unos paisajes de cuento.

Teníamos ganas de hacer una escapadita. Mrs P. se puso en contacto con @BabyRural, que nos recomendó, entre otras, la casa rural Candela y Plata en Puerto de Béjar, Salamanca.

casa_Candela-y-Plata

Cómo ya cuentan los frikerizos en su post, la casa no podía ser más bonita y Cristina, su dueña, más encantadora. Nos trató con muchísimo cariño y atención. Nos aconsejó lugares donde comer y cositas que hacer por la zona para ir con los peques.

El sábado, tal cual llegamos dejamos los bártulos y nos fuimos como lobos a Hervás, un pueblito que Cristina nos había recomendado para comer carnaca en La Vaca Brava.

Yendo hacia el sitio, tuvimos que parar en una especie de feria que había en el pueblo, porque vimos unos panes, unas hogazas, taaaan ricas que dijimos “¡Pa la merienda!”. Somos orcos con denominación de origen como veis, jajajaja

Porque iba con Becky a mi lado, que le hubiera echado mano a la superhogaza que pillamos… ¡Gensanta qué hambres nos gastábamos!

Pedimos como solo los orcos piden, a lo bestia, y los platos no nos defraudaron. ¡Qué pasada! Estaba todo delicioso, a destacar el secreto ibérico que quitaba el sentido (y estar al lado de la chimenea y comer como una bestia parda, también quitaba el sentido, jajajaja)

hervas

El paseo postcomilona era más que obligado. El pueblo precioso… Pero ojocuidao con las cuestecitas. Cero baby friendly!! (por los carritos, digo)

Entrada la tarde volvimos a la casita rural para bañar a las fieras y jugar un poco en la fantástica sala de juegos que tiene la casa. ¡Qué de cosas chulas! El gordo se agenció un volante de juguete (ideón para estas navidades, jiji) y la Chewy varios Action Man desnudicos a los que paseaba en una sillita de paseo rosa con todo el amor que solo la padawan sabe ofrecer a un Action Man relegado a un cajón de juguetes 😛

También gané una partida al dominó de animales a Mr. P 😉

La cena tuvo lugar en la misma casa rural y solo puedo decir que estaba deliciosa. Si el gordo no hubiera vomitado la tortilla francesa (es un ansia viva y se la zampó demasiado rápido) hubiera disfrutado más, jajaja, pero con los niños ya se sabe, cada día es una aventura 😛

Nuestras habitaciones estaban comunicadas, cosa que me parecía superdivertida. Me imaginaba hablando hasta las mil, contando chistes, e incluso cantar en play-back… Ilusa de mi. Somos unos orcos viejunos y unos muertosmataos. Esto es así y los pimientos son asaos… Vamos que nos quedamos desnucados los cuatro durmiendo a los gormitis de nuestros hijos…

Por la mañana yo me levanté con un hambre que daba calambre. Cuando bajamos a desayunar y vi todas las cositas ricas que Cristina nos había preparado, se me volvieron los ojos del revés… ¡No sabía por donde empezar! Y el gordito que no tenía nada en el estómago, imaginaros… ¡Devoramos!

Para aprovechar el domingo, Cristina y su marido nos recomendaron una ruta para ir con los peques a cuestas. Nos dejaron una mochila pal gordi, que aunque al principio se resistía a subir, después no le quedó otra que asumirlo e incluso en algún momento le vi hasta cabecear. La Chewy, frita, oiga.

La ruta por el campo estuvo genial, hacía un día precioso de invierno, con un sol enorme, el cielo despejado y los colores del otoño se veían especialmente vibrantes.

Como ya os imaginareis, a la vuelta de nuestra ruta, a parte de la espalda pa los pollos que se le quedó al papuchi de Óscar, estábamos caninos.

candelario

Cargamos el coche, nos despedimos de Cristina, e incluso del baby gatito que pululaba por el jardín de la casa, y nos fuimos a Candelario, otro pueblo chulísimo que no podéis dejar de visitar si vais por la zona.

Fuimos a comer a El Ruedo, un sitio donde comimos muy muy bien, altamente recomendable. Antes de volver a los madriles, dimos una vuelta por el pueblo para bajar la comida. Hacia una tarde estupenda como veis en las fotos ¡No parecía un domingo pre-lunes petardo!

Una escapada de 10, el lugar idílico, la meteorología amable, la comida generosa y la compañía, inmejorable 😉