Chuches para leer: Los Minis

Recuerdo de pequeña enfrascarme con los libros. De hecho solo me gustaban, ya os podréis imaginar, los que tenían dibujines y mucho color. Me da igual que fueran cuentos, que el libro de la pinacoteca del Prado que le enchufaban cada año a mi padre el banco, que uno de mitología griega. Me metía en mi cuarto y podía pasarme horas releyéndolos, mirándolos, metiéndome en la historia, viviéndola en mi imaginación y después intentando reproducir algún dibujo en algunos de los muchos cuadernos que copaban mi mesa. Me teletransportaba a tantos mundos… Era y soy una yonki de los libros.

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Ahora ya leo libros sin dibujinis, jeje, pero como la cabra tira al monte, me sigue molando los cuentos ilustrados, las novelas gráficas, las guías con fotos/iconos, etc.

A Óscar, como a casi todos los niños, le pirran los cuentos. Aún es demasiado pequeño y distraído (por decir algo…) para atender a la historia leída (prefiere toquetear la ilustración, tirar de esa solapa que sobresale, o simplemente pasar la página para ver rápidamente el dibujo que le sigue), pero le gusta enredar su mirada en los dibujos. Y yo ya solo con eso me doy con un canto en los dientes.

Cuando Gessamí se puso en contacto conmigo para proponerme ilustrar unos de sus Minis, no lo dudé un instante. El cuentito propuesto era y es pura ternura, la relación de un nene con su mamá. Que fue una delicia dibujarlo se queda corto, la verdad. Y le puse todo el alma porque el proyecto lo merecía. ¿No sabéis de qué leches hablo? Pues os cuento:

Editorial Minis es su precioso proyecto, y una gran apuesta ya que ofrece minicuentos ilustrados de 10,5 x 10,5 cms. a precio de chuche: ¡1,5€!. Cada mini es diferente. Diferente historia, diferente ilustrador. Porque somos 6 los ilustradores, y para mi es un honor compartir con semejantes cracks esta primera tirada: Ainara Azpiazu,  Sara Olmos, Patricia Dubreuil, Vireta, Connor O’Keeffe.

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Cada Mini cuesta 1,5 lereles, y los 6 Minis, ¡8€! Y espérate que los gastos de envío son de risa: 56 centimicos!! What is this??? ¡Regalao!

Como las criaturas no dan a basto aún no tienen montada la tienda online -están en ello-, así que si os gustan, los podéis encargar a través de su correo electrónico: gessami.forner@gmail.com

Ea, ya tienes un regalazo bueno, bonito y barato para estas navidades ^^

8 planes para hacer con niños estas navidades en Madrid

Noviembre ha pasado ante mis ojos como un ninja escurridizo y sigiloso. Ni me he enterado que hemos cambiado de mes, oiga. Lo podría resumir en curro y virus. Muchos virus. Orgía de virus. ¡Y ya estamos en diciembre! Y yo con estos pelos…

Reconozco que es estrenar este mes y pensar en el turrón de chocolate Suchard y en dónde leches habremos metido el escuálido pero apañado arbolico de navidad. Me gusta y me repele a partes iguales. Con críos de por medio todo mola un poco más, pero me estresa toda esta algarabía que se monta alrededor de este mes de excesos: veeenga cenas, veeenga comidas, amigo invisible aquí, amigo invisibol allá… ¿Pero es que no nos podemos ver todos en otro mes más desahogado… económicamente hablando? Pues no. Todas a una, fuenteovejuna.

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Con churrumbeles me aguanto, me callo y voy a todo sarao/evento/comida/merendola/cumpleaños infantil que se presente. El gordo está en su época de quemar energías y hacer amigüitos y yo de restaurarlas a base de vino blanco, cháchara y sandwiches de nutella (más tonificante sería dormir 8 horas seguidas… pero eso es harina de otro costal, me temo). Y que me gusta más una reunión social que el tonto un lápiz. Es lo que tiene pasarte semanas enteras encerrada en tu Batcueva currando con la única vida social de un peque de dos años y medio que sólo te habla en su media lengua de trapo para que le pongas “Posia” (=Bob Esponja) o Las “Coayiya” (= Las Tortuga Ninja).

Entre otros encargos, tuve uno en particular que me ha encantado hacer, no solo porque son planes para niños, sino que los planes son tips de mis compañeras blogueras y amigas del 2.0 y esos planes ¡Son ilustrados! Más feliz que una perdiz.

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[Podréis ver la imagen más grande y con los links a las bitácoras de las blogueras haciendo click sobre la imagen] 

Me encanta cada uno de los planes, confieso. Quiero hacerlo todo, pero no me voy a flipar que me conozco… Desde luego algún espectáculo tipo Pocoyó, Disney o Peppa Pig va a caer. Le diré hoy al gordi que elija uno. Me responderá que “Coayiya“, como si lo viera venir ¬¬

Hoy quiero confesar: No sé lo que vale un peine

Mientras recopilo todas las tipologías de madre que me habéis solicitado para una segunda entrega de Madres del parque, esa fauna, os tengo que confesar que en esta casa somos cinco seres vivos: Mauri, servidora, el gordo y sus dos patillas.

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Ya me gustaría ver a los de Fructis intentando doblegar las patillas de mi niño… Ya os digo yo: imposibol.

Debería de cortarle el pelo. Lo se. Confieso que me chifla mi niño con sus pelos locos, tremenda melenaza que gasta la criatura. Locatis me tiene. Pero el pelo le crece pa’lante así dejándole las patillas casi horizontales y no hay forma de esconderlas detrás de las orejas… Una fuerza superior hace que salten todos los obstáculos orejiles para que blinden la cara de mi niño allá donde vaya y parezca Curro Jimenez versión junior >.<

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Y es que en esta santa casa la frase “Vas a saber lo que vale un peine” es un pa’ná porque ni tenemos ni usamos ni se le espera. Compramos uno cuando Óscar era un baby, y nunca le gustó eso de que le mesaran los pelicos. Salió a los padres, rebelde, capilarmente hablando. Y para muestra, un botón:

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¡A mi me encanta! Pero pasa tanto calor el angelico que en breve se lo tengo que cortar… De solo pensarlo me entran escalofríos porque la última vez que se lo cortamos montó tal pollo que todo el centro comercial se acercaba en peregrinaje a ver a quién estaban arrancando a tiras la piel a quién. Aún oigo sus berridos.

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En fin, hasta que resolvamos el misterioso caso de las patillas con vida y rebeldes sin causa o en su defecto le cortemos el pelo (cruzo los dedos y rezo porque sea un corte civilizado), disfrutaré imaginándome al gordo meneando su melenón al ritmo de Rock & Roll, Madafacaaaaars ooh yeaaah!

No me chilles que no te veo

Hoy quiero hablar de un fenómeno que tiene lugar en esta santa casa de un tiempo a esta parte.

Y es que el gordo tiene a bien comunicarse a gritos.

Para todo. Cuando quiere el papeo, cuando no, cuando quiere enseñarme algo, cuando se enfada, cuando me quiere… Y mira que nosotros, sus padres, no hablamos alto, sobre todo el padre, que es muy de hablar para el cuello de su camisa.

Puedo estar a su lado, pegados cara a a cara mientras vemos El Rey León por decimocuarta vez, y llamarme a voces. Como si me fuera a evaporar y tuviera que asegurarse que sigo ahí.

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Bien podría ayudar al afilador que se pega garbeos por el barrio cada quince días con su potente voz gritando “el afiladoooor” -sí, aquel ser mitológico sigue existiendo por estos lares- mientras esa melodilla inquietante y de psicokiller sale de su bici tuneada…

Por diox, tengo los tímpanos agonizando. Necesito el fujitsu

“¿Por qué gritas así, criatura, -le pregunto- no me ves que estoy aquí, que me tienes cogida la mano?”

Pequeño ser anárquico… Él quiere mi atención, y sabe que así, elevando los decibelios a niveles de contaminación acústica, la tiene aunque sea para repetirle una y otra vez esta pregunta retórica o simplemente ponga los ojos del revés, en blanco, y jure en arameo mientras apunte en la agenda hacerme una revisión en Gaes… 

Con mi miopía, de seguir así desde luego podríamos protagonizar un “No me chilles que no te veo. El Musical”. Risas -y sordera- aseguradas…

Recorta aquí, recorta allá – II Parte

Aunque por lo general tengo la cabeza para equilibrar los hombros, hay veces, cuando Venus se alinea con Jupiter, que me acuerdo de las cosas. Y llevo detrás de este post la friolera de 4 meses… Sin tiempo para nada, pero con la idea ahí metidica en el cerebelo.

Mis parroquian@s se acordarán del post de recortables de Triz y sus accesorios para colorear y, como su nombre indica, para recortar y ponérselos a la muchacha de papel. Entre los comentarios me pedíais una versión machoalfa para los chavalotes de la casa, así que como vuestros deseos son órdenes, hete aquí a Nico y su armario ¡Espero que os guste!

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En el pdf que os podéis descargar haciendo click sobre la imagen de arriba encontrareis dos disfraces para Nico y ropa de calle. ¡A ¡colorear y a recortar se ha dicho!

PD.- Esta entrada se la dedico a los Jennitos, a Leo y Max y a Víctor (nenebolas ^^), y a  los nenes de esta nuestra comunidad 2.0, que hay que cuidarlos 🙂  

Dobles sonrisas

Ya casi huele a navidad. Es dar un paseo por la calle y se podría decir que llevamos inmersos en esta vorágine desde finales de octubre. Anuncios en televisión, escaparates luminosos, muñecos de papasnöeles trepando por los balcones (horrible y confusa moda para los más pequeños, por cierto), etc.

Son unas fechas de las que no soy muy amiga, aunque este año me estoy portando, y he puesto árbol y todo. Todo por mi gordo. Aunque él solo piense en echar la zarpa a los paquetitos y chuperretear los pajaritos que cuelgan de las ramas de plasticurri.

Porque pienso en él, no puedo evitar pensar en esos nenes que no podrán abrir un mísero regalo por Navidad. Es por ello que Marea Fucsia se solidariza con todos ellos y quiere dar voz a la campaña Dobles Sonrisas de Jelly Jamm.

Dobles_Sonrisas_img

Para colaborar, sólo tienes que comprar cualquier producto marca Jelly Jamm y Cooperación Internacional ONG hará llegar otro equivalente a un niño desfavorecido.

El 100% del valor del juguete irá destinado a ellos, ¿No os parece una iniciativa maravillosa?

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Desde Marea fucsia queremos convocarte a sonreír en Twitter el 19 de diciembre de 21 a 22.30 con el hastag que se anuncie por las redes sociales y desde la web, el lunes 16, ¿Sonríes con nosotros? 🙂

Recorta aquí, recorta allá

Este post se lo dedico con muchísimo cariño a las Genovevas guapas y a su mamá aún más guapa, paciente y multitask, que algún día me contará cómo leches llega a todo y tan bien. Joía, cuenta tu secreto! 😛

Las tardes de este verano pasado las pasamos entre la piscina de los frikerizos, la de mi tía y la de los yayos. Sí, soy una adobada, lo se, pero no se puede estar ni en casa ni en la calle a 38 gradazos con un bebé que suda más que una servidora. Y ojo lo que sudo yo. Cosa mala.

En la piscina de mis padres intentaba coincidir con mis hermanos y sobrinas, para que jugaran las fieras juntas y porque el chapuzón tiene más gracia acompañad@, para qué nos vamos a engañar.

Mi sobrina mayor va camino de los 5 años, y por lo tanto es con la que más interactuo y hago más juegos específicos para ella. Jugamos a representar a la Niña Feroz, a la Niña Robot (siempre soy o su mamá o su hermana mayor), le cuento muchos cuentos inventados por mi que después me demanda pillándome en detalles… Mi memoria es blandengue, y la suya, de elefante.

Una tarde que habíamos quedado se me ocurrió hacerles recortables. A las dos, ya que aunque la bicho es pequeña se pone celosona. Hice dibujos de las dos, y un sinfín de complementos para que ellas colorearan (ya las llevé recortadas, no vaya a ser que tuviéramos una desgracia) y pasaran la tarde de lo más entretenida.

A Gabriela, la mayor, le entusiasmó su carpetita con su muñequita y sus complementos, pero el tiempo de concentración en el juego fue de apenas media hora. Tirarse a la piscina con su tío en modo bomba era (y es) mucho más divertido, dónde va a parar…

A Paula, la pequeña, le gustó mucho. En concreto la textura del papel: la pillé masticando un gorrito con flores y una falda monérrima >.<

Al final la que estuvo entretenida toda la tarde fui yo, que me enfrasqué en poner a la muñequita de Gabs los vestiditos, gafitas y demás, jajajaja…

En fin, se que las Genovevas disfrutarán más que mis sobrinas. Os presento a Triz ^^

14_nov_recortables

A todos los demás, os animo a que os descarguéis estos recortables y que disfrutéis tuneando a Triz y su fondo de armario tanto como yo ;D

Crónicas del parque

Como a todos los niños, a Óscar le apasiona el parque.

Yo os confesaré que lo odio (aunque voy religiosamente, oiga). No me gusta la arena (mezclada con colillas y demás guarradas), no me gusta que Óscar se la meta en la boca y la rumie, pero lo que peor llevo son los niños hooligans y sus padres/abuelos… vamos a dejarlo en pasotas.

Cuando comenzamos a ir nos echábamos ratos muy majos en el balancín, pero de un tiempo a esta parte ha desarrollado una obsesión compulsiva con el tobogán y con otros columpios rarunos.

En principio el tobogán es el Santo Santorum del parque, quizás porque este tiene una plataforma desde la que te deslizas, por lo que los niños y niños se apelotonan allí arriba.

Es poner un pie en el parque e ir andando hacia él con los brazos estirados como si estuviera hipnotizado “Mi paaaarque, tobogáááán” (léase con voz de E.T.).

Como aún no puede subir por las escalerillas, le sentamos directamente en lo alto del tobogán, y cogiéndole de la manita, hace la bajada, a carcajada pura, más feliz que una perdiz la criatura.

Esto es lo que suele ocurrir cuando hay pocos niños o ninguno. Al menos en nuestro barrio. Y cuando llega la Happy Hour mi pobre gordinchi se ve relegado a esperar, cuando no es empujado y vapuleado por los grandes.
10_septiembre_hooligans_toboganPorque sí, en todos los parques hay un niño/niña joputa, ese que lleva el cotarro, al que todos siguen, que suele ser de los mayores. Y el nuestro no iba a ser menos. Una niña de unos 4 años (aprox.) se hizo con el parque en cuanto puso su tremendo pinrel embutidito en un zapatito rosa de lunares en él.

A Óscar, como ya sabéis, le tiran las mayores, así que fue hacia ella, junto con unos 5 niñitos más, a los que la niña hooligan no solo ignoró, sino que empujó con mala leche. En plan “que corra el aire, chato“.

Pero los moscardones, (entre ellos mis mosca) seguían ahí, embobados, mirándo a la criatura como si fuera una diosa. La diosa japuta del parque.

En una de las trescientasveinticuatro veces que la nena se tiró por el tobogán tuvo a bien empujar a su hermanito que lo intentaba antes que ella. El hermanito, que debería tener unos 2 años, se metió un guarrazo del quince, la niña sonrió malignamente y yo creí verle unos pequeños cuernos asomando por su rubia cabeza de diosa infantil.

Sus abuelos, en lugar de increparle algo (ni tan siquiera de decirle que cediese el tobogán a otros nenes, a los iluminatis -o moscardones), o de castigarle directamente, fueron a recoger al niño ostiado en el suelo, y esto fue lo que dijeron:

“Ruth, eso no se hace”

¿Hola? ¿Y ya? Alma de cantarus… ¿Tu crees que con semejante frase… ? ¿De verdad?

La niña japuta siguió haciendo el mal todo el tiempo que estuvo en el parque. Ignoró a mi gordo, esa es la verdad (menos mal), pero el hermano de la joputa se encargó de quitarle la pelota, el cubo y todo lo que Óscar tocara. Los abuelos, ni , oiga. Y razonar con un futuro hooligan es tremendo esfuerzo, que desde luego no me tocaba a mi hacer.

Como todos los días era lo mismo, decidimos, bueno, no, decidí yo, que si el peque hablara volvería a repetir adoración máxima a la niña hooligan, emigrar a otro parque donde no hubiera tanta hostilidad.

Y lo conseguimos. Eso sí, en este parque sigue habiendo colillas, Óscar hace degustaciones de arena, pero nos tiramos por un tobogán feote de elefante las veces que queremos, e incluso hemos descubierto un columpio-olla (entra en la categoría de columpio raruno) que hace las delicias del gordo. ¿Para qué sirve el columpio? Ni idea, el se dedica a darle manotazos (suena eco) y a llenarlo de arena.

12_sept_columpios

Suele estar menos masificado. Un día llegaron tres nenas -aparentemente normales, no hooligans– de entre 5 y 8 años y ocuparon la olla metiéndose dentro de la misma (a lo que yo pensé, aaaanda leches, para eso sirve o_O).

Óscar se quedó ahí plantado, abriendo muchos los ojos y sonriendo maravillado entre lazos, falditas y esas caritas bonitas. Le tuve que movilizar yo porque empezaron a hacer girar la olla y el gordo, que estaba agarrado a ella en plan “No sin mi olla“, estaba más en el suelo que de pie.

Pobre gordinfli mío, se quedó el resto del tiempo mirando con arrobo a las ninfas del parque desde la lontananza sin pestañear.

Pato con Botas

Desde pequeña me han atraído los logotipos con dibujos. Será por deformación profesional, que ya apuntaba yo maneras cuando era una oronda criatura de 6 años (y pintaba las paredes de papel pintado de mi casa). Aunque cualquier niño prefiere (y recuerda) un logo con dibujín que otro que no lo tenga. A día de hoy, a mi me pasa como a ellos.

Recuerdo fijarme en el osito de Bimbo, en el de Mimosín, o en el corderito de Norit, como verdadera pasión/obsesión. Soy así, cuando me gustaba/me gusta algo, soy cansinaca.

Es por ello que cuando mi amigo Jorge y yo soñábamos despiertos con trabajar para los más pequeños, supe que en el logo iba a ir un dibujín, un animalito. Un algo. Se lo debía a la niña que fui y a la que soy. Se lo quería regalar a todos los niños con los que queremos aprender en talleres, divertirnos con cuentacuentos y disfrutar con cumpleaños personalizados.

Jorge (@godoitos) es actor, titiritero, payaso, y un gran tipo. Él me enseña cada día a trabajar con mi cuerpo y voz para dar lo mejor de mí misma. Tiene amplia experiencia tanto en teatro como en formación de teatro, y tiene mucha mano izquierda con los peques. Además es un experto en el arte del reciclaje.

Yo desde que soy tía, y ahora madre, se ha despertado ante mi ese maravilloso mundo de los nenes, con todo su potencial y su mágica imaginación, que me ha ido cautivando poco a poco hasta querer dedicarme por entero a él. Aporto diseño, creatividad y esa desconexión neuronal que me liga con los niños ^^.

Así que nos pusimos manos a la obra y desplegamos toda la maquinaria que son dos cabezas pensantes y creativas.

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Hicimos varios brainstorming sobre el nombre, y entre otros finalista, Pato con Botas nos enamoró. Y cuando apareció claro en nuestras mentes, mi cabeza ya trazaba el esqueleto de este nuestro Pato, todo ternura, y por supuesto, lleno de color.

Así nació nuestra criatura, PATO CON BOTAS, el patito más salao del mundo mundial 🙂

Logo_PatoconBotas_TalleresinfantilesyCuentacuentos

Queríamos reflejar en Pato con Botas la diversión (naranja), el buen rollo (verde) y la alegría (amarillo). Véase sus superbotas de agua de topitos. ¡Ideales! ^^. Te ponen una sonrisa hasta en un día de lluvia feote como el de hoy ¡¡Vamos a pisar charcos!! Yeaaah!!

Os invito a todos a visitar nuestra web, que no hubiera sido posible sin la increíble ayuda de Mauri, a la sazón, mi amore y diseñador web, y además un crack: www.patoconobotas.com que poco a poco rellenaremos de más contenido 🙂

En Pato con Botas organizamos talleres que van desde el reciclaje, al dibujo, pasando por el teatro.

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Realizamos talleres incluso en cumpleaños, que damos la opción de personalizar con dibus molones. Además, ¡Nos desplazamos a donde sea! Solo dinos qué quieres hacer, y le daremos forma a tus deseos 🙂

También ofrecemos cuentacuentos y obras teatralizadas, ¿Aún no habéis visto el Lobito Caperucito y la Niña Feroz? ¡A qué esperas, criatura!

Si no te vas este puente, te esperamos este sábado 4 de mayo en Alcorcón, en la Calle espada 23-25 en el Espacio Creativo Gatuna, por la mañana taller de construcción de marioneta con calcetín y por la tarde cuentacuento, aquí os dejo toda la info:

cartel_SABADO4MAYO2013

Si quereis reservar vuestra plaza escribe un email a info@espaciogatuna.com

¡Gracias a todos por vuestro apoyo!

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