Reaccionando que es gerundio

Mira que hay cosas que sientan mal. Un cocido en verano, una cerveza caliente, una almorrana…

Pero nada comparable a que se rían en tu cara.

Así JA-JA-JA. Y para más inri, me imagino el siguiente comentario anexado a esta risa: «No solo me río sino que hago lo que me sale de los huevos, cómo y cuando quiero. Nada me lo impide. Las leyes que a tí te atan, a mi me hacen más rico«. Y es que ya se sabe… Quien hizo la ley, hizo la trampa.

Creo que no hace falta escribir aquí ese largo etcétera de personajes que día a día han aparecido en los medios mostrando esa carcajada enorme en nuestra cara.

Así estamos como estamos, ¡Claro! ¿Cómo si no? Nos han intentado calzar a nosotros una crisis que no es nuestra, ¡Si han arrasado con todo a su paso! ¿Qué nos ha quedado? Las deudas, las púas, los marrones… Eso pa’nosotros. Y además tenemos que bajar pa cabeza y decir eso de «al menos tenemos trabajo«, quien lo tenga, claro. Venga hombre…

Me da vergüenza la situación en la que nos encontramos. Me da más vergüenza aún que los que han robado tantísimo salgan impunes, y otros que no alcancen a pagar su hipoteca se tiren por la ventana. No, no es justo.

No se si me da más vergüenza que la ministra de sanidad haya sido sobornada o que no se haya enterado de nada de los tejemanejes de su marido. En el primer caso es una corrupta más. En el segundo, tonta del culo. No se qué es peor, la verdad.

Me da vergüenza que el presidente del gobierno haga una rueda de prensa en una pantalla de televisión y sin posibilidad de preguntas. ¿En serio? Llego a ser periodista convocado allí ese día y me largo… ¡Carcajada sonora en la cara!

Desborda la vergüenza cuando pienso en la Casa Real o el coño de la Bernarda, porque lo que tienen ahí montado, es rico rico y con fundamento… Que si el Duque empalmado y sus aventuras empresariales, que si la Injanta se hizo un «Mato» y tampoco sabía (JAAAA), que si el Rey estaba al tanto… La madre que los ***… Lo siento, pero es que me ponen de una mala leche…

Me da vergüenza que se recorte drásticamente y se especule con la educación y la sanidad pública, que debemos recordar que forman parte de nuestros derechos según la Constitución. Como a una vivienda digna y a un trabajo. Esos derechos que tanto costó conseguir. Y lo que nos costará recuperarlos… Qué pena que no se de el gran valor que tienen. Qué pena.

Me da vergüenza ese despropósito de IVA, las mil y una trabas para poder emprender en este país y la amnistía fiscal a las grandes fortunas.  Me veo en breve en un revival de «Paco, vente pa’Alemania«, Pi, ¿Nos acoges?.

Pero lo que más vergüenza me da, por encima de todo, es que nos atocinemos delante de la tele (me incluyo) y no seamos capaces de reaccionar, de decir basta ya, hombre, pero de qué vais, nos habéis arrancado el futuro, nos dejáis en pelotas y os vais a esquiar a Baqueira Beret como si nada…

Está claro que ellos no van a hacer nada por nosotros. Y cuando digo «ellos» me refiero a la desgastada clase política, que necesita savia nueva y una reformulación total, y no se acaba de enterar; tenemos que ser nosotros los que espabilemos, nos manifestemos y nos ayudemos entre nosotros.

Es_la_hora_de_despertar_
¡Es hora de despertar! De hacer una revolución pacífica, de empezar por uno mismo, por cambiar la actitud y ayudar al que tiene al lado. Porque la acción y reacción son necesarias para el cambio.