Entre volantes y autorizaciones nos hacemos una gymkana

Vaya coñazo más grande cuando te extienden un volante y te piden que llames a tu compañía privada para que te “autoricen” la prueba… ¡Ni que fuera a desactivar una bomba!

Me han pedido ya varias en todo lo que llevo de embarazo, pero esta vez ha sido un rollo supino.

Resulta que para asistir a las clases de preparación al parto taaaambién lo necesitas, volante y autorización (clases, por otra parte de las que nadie me ha hablado y a fuerza de dar el coñazo a amigas ya mamis me han soplado información, por que si tengo que confiar en el pasota de mi ginecólogo, vamos apañaos…).

Esta mañana he ido al sitio que me ha recomendado una amiga donde hacen clases de preparación al parto, y después de marearme con mil horarios, fechas, que si las clases teóricas, prácticas, que si de puericultura, las que puede asistir el padre, las que no, bla bla bla, me dice que necesito un volante de mi centro ginecológico para proceder a las clases.

Ggrr. Ya decía yo que ya estaba tardando en salir el dichoso “volante”.

“Ah! y con autorización, claro” – me comenta muy amable el ¿doctor? que me ha atendido.

Autorización, sí, sí…

Total que cuando salgo llamo a mi centro ginecológico y encargo un volante para la preparación al parto. “Venga usted antes de las 2 que se lo tendremos preparado”.  Me paso a por él, y llamo a mi compañía de salud para solicitar -como tantas otras veces- la autorización.

&@%!!!

Voz de contestador – Voz de contestador – Voz de contestador – digo una palabra que no entiende y me pasa con operadora. Le cuento el tema. “No cuelgue, le paso con el departamento que llevo las autorizaciones” (de los cojones, añado mentalmente yo).

Otra chavala, muy maja. Le cuento oootra vez mi vida, y cuando parecía que la historia veía el final del tunel: “En esta ocasión no podrá realizar la petición de autorización por teléfono, tendrá que enviar un fax (WTF??) o acceder a través de nuestra web“.

Joooooder. Y eso q estoy llamando a un 902… Macagüendié… “Si quiere le facilito su número de poliza que se lo pedirán cuando se registre en nuestra web” continua ella.

Me armo de más paciencia aún, y entro en su página. Me registro con facilidad. Me piden casi el color del tanga, pero consigo llegar a hacerme, al menos usuario. Bien, ahora, ¡¡a por la autorización de los @#%!!!

En el panel indica claramente “autorizaciones”, así que allá que voy. Sin miedo. Cuando entro descubro con estupor y pereza suprema que tengo q rellenar aún más cosas que para hacerme usuario. Perezón mortal.

Empezamos: que si el número del volante, que si el código de su puta madre, bla bla bla

Cómo no, me da error. Tengo esa suerte.

Repetimos la historia.

Ahora parece que lo hago bien, y paso al siguiente nivel. ¿Me saldrá un orco?

Me piden el código Da Vinci y logro franquear Mordor…

¡Bien! parece que ya lo tengo… pero oh, oh… me aparece una pantalla con muchos más números de los que caben en las casillas del número de autorización del volante, ¿Por qué señor, por qué a mi????

Cuando leo bien (el ansia viva se apodera de moi), descubro que el cuarto y mitad de números que me muestra la pantalla no es otra cosa si no la referencia de mi solicitud!!!! tócate los cojons!!!

Vuelvo a llamar por que no se que pelotitas es eso. Después de pasar otra vez, de voz en voz, metálica y humana, me explican que entre 24 y 28 horas me llegará un e-mail con la información solicitada. Flipaos!! ¿Información solicitada? Diooox, si esto parece Misión Imposible IV!!

Que sepáis que el e-mail con la autorización (q parece que haya pedido audiencia papal o algo asi, no me jodas) me ha llegado con sello y todo…

¡¡¡La virgen la de gilipolleces que hay que hacer para poder hacer unas clases de preparación al parto simpleeees!!!

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2 comentarios en “Entre volantes y autorizaciones nos hacemos una gymkana

  1. JAJAJAJA, qué bueno Sue…!qué megapaciencia que tienes, creo que yo no hubiera ido a las clases del parto, o mejor aún, me dá perezón hasta tener un bebé.., qué coñazo,no?
    Supongo que eso lo hacen las primerizas, y ya te acuerdas en los siguientes, no? yo creo que es como lo de desinfectar los biberones, lo haces con el primero,que aunque se lo desinfectes tot, en cuanto va a la guarde..,forget it lo de el trabajado que te has tomado en meterlo en una burbuja de cristal, y pa colmo te lo pillas tú tb, a no ser que sea el típico sarampión que ya pasaste cuando eras tú pequeña, y con el segundo hijo…ya… q lo coja tó de golpe! ANGELICOS que culpa tendrán, de este loco mundo

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