¡Por fín un ratito para escribir!

¡Por fín puedo escribir algo! Aunque Óscar ya se ha despertado y en lugar de chupar el tete lo mastica con ese ansia que le caracteriza… El tío no perdona las tres horas de rigor, ¡Madre mía el zampabollos que está hecho! Como se ponga igual de ancho como largo es me temo que voy a tener dolores de espalda de cargarlo antes de lo previsto!! jajajaja…

Para calmar esas ganas de comer que le entran hora antes de la toma que le corresponde, le enchufo el chupete (lo cierto es que no es mucho de chupete, lo suele escupir, menos cuando le toca el bibe, como ya estoy comentando) y le pongo los nocturnos de Chopin, que le relajan y parece que le gustan tanto como a la mami.

Y es que cuando le estoy dando el bibe le cuento muchas cosas. Entre ellas todas las cosas que puede ser si él quiere, entre ellas, pianista. Le digo que con esas manos largas y estilizadas que tiene podría ser un pianista. Y me mira como pensando, sí, sí, tu dame el bibe que ya veremos que hago… O escritor, le sigo diciendo, o poeta, o pintor… También le comento que si le da por las matemáticas o por la fontanería, tan ricamente, oiga usté, pero es que a la mami le haría mucha ilu un nene artista. Qué digo artista, ¡¡artistazo!!

Óscar rollo "Fotos not!"

Este niño ya se revuelve en su minihamaquita. Reclama papeo inmediato, y ni Chopin, ni los mimitos en la carita que le hago, ni nada le hace distraerse de su objetivo: ¡Comer!

Mientras le cargo encima, y le mezo para calmarle, le preparo un bibe. Le canto una canción inventada por mí que no tiene ni pies ni cabeza, ni rima, el ritmo es fatal y mi voz de gato atropellao es tremenda. Pero surge efecto en el gordito que me mira fijamente. Como si tratara de desentrañar semejantes estrofas atrofiadas.

Le enchufo el bibe que coge con ansiedad desmedida, mordiendo con sus miniencías la tetina como si no hubiera mañana. A veces intenta hasta coger el mismo el biberón. Ay mi pequeño… qué grande pareces.

A mitad de la toma, suele hacer rugiditos que junto con los pedetes que suelta, te hace notar que esta descomiendo mientras come. Qué capacidad. Para qué perder tiempo, ¿verdad peque? Y la confirmación exacta del tema es el calor que desprende la retaguardia… jajajaja, me parto de risa cuando haces fuerza… Y mira que tienes!!

Antes de sacarte el aire, que sueles tener varios por toma, de esos que reverberan en el salón de lo fuertes que son, te dejo un poco sobre mis piernas, para que asientes la comida, y ahí eres tan feliciano, con el estómago lleno, que te da igual que te eche las gotas en el ojito malo (conjuntivitis), que te besuquee o que te haga lo que sea. Tú me regalas tu mejor sonrisa, y yo, ay niño mío, yo me deshago cuando lo haces. Te comería enterito. Pero no lo hago por que ya no podría jugar contigo.

Poco a poco, te va ganando el sueño, te vas quedando dormidito…

Pero no te dejo dormir por que te saco varios aires y te llevo al cambiador para quitarte la supercacotona que has hecho, y cuando te quito el pañal, cargaico él, estornudas tres veces, una de verdad y dos contenidas, clavaico a tu papi. Y siempre es igual. Y ahí te volvería a comer también. Te dejas hacer. Te llevo a la cunita, o al cuco o a donde sea, y te quedas tumbadito con los ojos abiertos, a veces succionando el chupe, a veces poniendo morritos hasta que te vence el sueño.

Jo, Óscar, menos cuando te dan esos colicos aislados, haces que esto sea fácil, sencillo y para toda la familia… Y yo me pregunto, ¿Dónde estará el truco?

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