No estaba muerta, estaba de…

… Parranda??  Pues NOT. Ojalá. Sueño con una buena parranda, cargada de cafeína hasta las cejas (porque si no cualquier sofá/silla/columna/ hombro de desconocido es susceptible de ser convertido en instrumento para el más delicioso y profundo de los sueños) y pidiendo un gyn tonic con sus cosicas flotando, y charlar y bailar y no pensar en tooooodo lo que tengo aún por hacer. Esa es la (triste) realidad.

Lo que estoy es muertamatá a todas horas del día. Y no digo cansada porque la palabra se queda corta para definir mi estado de “no-puedo-con-mi-vida”.

El trabajo se me acumula, curro en las siestas del gordi y cuando le acuesto por las noches, porque el gordito vuelve a estar malo así que le tengo cual calcamonía en 3D pegaíco a mi pierna. La pastilla de la alergia tampoco ayuda a mantenerme muy despierta (y eso que me la tomo por la noche).

El café es mi mejor amigo. Pero claro la falta de sueño va trabajando en la sombra. Mis bonicas ojeras de oso panda van trabajando a tope para currarse un modelo Thriller ibérico 100%…

Así que después que mi madre me llevara a rastras a que me hicieran unos análisis completo de sangre y orina (“estás muy delgada“, “no comes bien“, “cuídate, que no te cuidas ná”, bla bla bla, cuando mi madre se pone en plan Cansina’s Premium yo enciendo el piloto automático) y confirmar que estoy como una lechuga, que no tengo anemia ni ningún otro mal temido por la mía mamma (como anorexia :S), me senté en el diván con mi yo “psicoanalista“. Esta fue la conversación (*):

Psicoanalista: ¿Crees que estás acuciando los achaques de la edad?

Yo: Talmente.

P: ¿Te habías creído por algún segundo que eras capaz de todo?

Y: Mmmh…

P: ¿Te crees una superwoman del siglo XXI y del mundo 2.0 o algo así?

Y: …

P: ¿Por qué te lo cargas todo a tus espaldas?

Y: No lo se. Soy “asín“. Herencia materna. Ayúdeme, doctor.

P: No puedo, soy tú misma.

Y: Ah, ya, claro. ¿Y es grave?

P: Estás hablando contigo misma en un sofá mientras tu hijo roe los cantos de los libros… Hasta ahí puedo leer…

Yo creo que sí. Que es grave. Que no puedo pretender llegar a todo y llegar bien, y autoflagelarme cada vez que no lo hago… Tampoco puede ser que me deje encendida la plancha, que me quede sobada por los rincones y que el gordito mire con susto a esa madre WalkingDead que tiene…

14_mayo_muertamata

(*)  No intentar reproducir esta conversación en vuestras casas. Puede producir accesos de locura transitoria y acento argentino.