Semana #34: Más análisis y preanestesia

Ayer tuve que hacerme análisis de sangre, orina y de anestesia. Pero esta vez en el hospital donde daré a luz, que está en el centro de Madrid, así que me pegué un madrugón considerable. Me llevé un libro que me estoy leyendo sobre lactancia materna (aunque no exclusivamente habla de esto, el libro en general gira entorno a este tema) que está muy bien. Me lo recomendó una de mis cuñadas, y lo cierto es que para ser de divulgación científica (está escrito por  un médico), es bastante ameno.

Se llama “Un regalo para toda la vida” y el autor es Carlos González. El tamaño es ideal ya que es de bolsillo y no pesa apenas nada (no como los de “Qué esperar cuando se esta esperando” y “9 meses con bombo” que son de esos libros grandes y gordos condenados al ostracismo de la mesilla de noche)

Un regalo para toda la vida

Por supuesto, el autor se posiciona a favor la lactancia materna, pero no es un talibán de la materia. Advierte que en cuanto sea algo doloroso para la madre, bien por grietas, por postura, por que el peque le hace daño, se debe suspender la lactancia materna, ya que ésta debe ser un vínculo especial entre la madre y su bebé, no un sacrificio doloroso. El pequeño notará esa rigidez, esa tensión, y por ende, acabará rechazando el pecho y/o a la madre. Habla de que la lactancia es mucho más que pura alimentación, es cercanía, amor, estrechar esa unión entre madre e hijo, es bueno para el bebé pero también para la madre, pero no esconde los problemas que te puedes encontrar por el camino. Por eso me gusta.

Te recomienda posturas para que el bebé pueda succionar mejor, masajes para estimular la secrección de la leche, te explica por qué algunos no agarran bien, habla de la mastitis y la mitificación de frases como “es que mi leche es mala y poca” afirmando que toda mujer está preparada para dar el pecho (a no ser que tengas un problema previo), y para sostener esta afirmación se remonta a las tribus que poblaron las tierra hace siglos: si un bebé no era alimentado por su madre con su pecho, literalmente moría. Es a partir del siglo XX cuando se empieza a alimentar a bebés con leche artificial.

Se lee muy bien, lo recomiendo para las futuras mamis, eso sí, leedlo cuando estéis embarazadas, por que no creo q cuando nazca el peque quede mucho tiempo para leer… El poco tiempo que me quede, a mi desde luego, lo invertiré pero a cascoporro en sobar!!!

Bueno, pues eso, que en mi periplo hasta el hospital iba yo leyendo mi libro. Cuando llego allí, la recepcionista (o lo q fuera) más antipática del mundo me indica con desgana que los análisis son en el laboratorio, y con un anodino gesto de tu mano me indica un pasillo lúgubre. Joder, no me des tantos detalles, so perra.

Me voy a indagar ( A todo esto, serían las 8.15 am) y encuentro el laboratorio, que luego me explica una -esta vez feliz- enfermera que para el tema de embarazos, me tengo que ir a la sección de “preanestesia”. Pues nada, vayamos a buscar la sala en cuestión. Afortunadamente está cerca, me siento y abro el libro cuando entra mi madre, que se había empeñado en acompañarme.

Tenía hora a las 8:45 am, eran las 9, la gente se arremolinaba en la ventanilla hasta que la enfermera, hasta las peloticas imagino, dijo en alto que aquello iba por hora.

La cosa iba con retraso. Mi madre y yo rajábamos cual cotorras, hasta que me llamaron, una hora después de mi cita. Estaba canina. Tenía más hambre que el perro de un ciego.

Después de dar todos mis datos, me pasan a una sala, entrego el frasco del pis fresco de aquella mañana y como premio me clavan un agujón mu majete para sacarme sangre.

análisis

Me invitan a tumbarme en  una camilla y me piden que me suba el jersey por encima del pecho y que me quite las botas. Me tumbo, y la enfermera comienza a ponerme pinzas y ventosas por el pecho, muñecas, y tobillos, echándome lo que creo que es alcohol por el pecho. Al mismo tiempo, otra enfermera me iba lanzando preguntas rollo el rosco de Pasapalabra y yo tenía que contestar superrápido (y en mi imaginación, si contestaba algo mal, me daba un calambrazo los cables estos).

Pasapalabra en horizontal

“Con la A, ¿Alguna alergia?

Con la O ¿Cuántas operaciones ha tenido?

Con la C, corazón, ¿Algún problema cardíaco?

Con la V ¿Sufres vegetaciones o amigdalas?

Pasaporparla, pasalacabra, pasapalabra!

Con la F, ¿Fumas o has fumado? Sí? y hace cuanto lo dejaste? y cuando fumabas, cuanto fumabas al día? Y has fumado durante el embarazo? y justo antes?

bla bla bla bla…”

Le faltó preguntarme por el color del tanga, ¡¡Gensanta!! q mareo de preguntas…

Y en cero coma estaba fuera, deseando devorar un cacho de desayuno de esos que se disfrutan como si no hubieras comido en días. Y así hice: zumo de naranja, barrita con mantequilla y mermelada y de postre, cuatro churritos, así, que pim, que pam, ñaaam!! GLORIA BENDITA!!

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