Pelillos a la mar

Recuerdo como si fuera ayer este post que escribí allá en el 2012, con mi puerperio aún alldente, en mi cruzada contra esa almorrana del infierno que se negaba a irse de mi orto, mirándome incrédula la barriga colgandera post-parto donde podía esconder cosas y con mi pelo fregona en caída libre: https://diariodeunaendorfina.com/2012/07/27/por-los-pelos/

De hecho lo que peor llevé con diferencia de todo este proceso fue precisamente eso, que se me cayera (aún más) el pelo :_(

Por eso me hace especial ilusión la gran acogida que ha tenido mi primera colaboración con Suavinex y el Blog de las Madres Felices y el tema «Pelillos a la mar». Vuestros comentarios contando vuestras experiencias nos animan porque mal de muchas, consuelo de… ¡Madres! 🙂

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¡Gracias!¡Gracias! ¡Gracias! No puedo estar más contenta ^^ 

¡¡No os perdáis la siguiente viñeta!! Una pista… Se acerca San Calentín, Calentón, Chimpón

El ansia viva de mi niño

En mi casa nos hemos llamado entre nosotros de siempre gordo/a, como un apelativo cariñoso. Y también porque lo estábamos, rellenitos, de buen año, orondos, hermosos que nos decía con orgullo nuestra abuela. Recuerdo alguna vez llegar a casa del cole triste porque alguna niña mamona de clase no me dejaba jugar a la goma porque estaba gorda y que mi madre me convenciera que no lo estaba, que lo que pasaba realmente era que «teníamos los huesos fuertes» (me de-so-ri-no ahora). Acabáramos…

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Siempre hemos sido de comer. Con el tiempo (sobre todo desde que volamos del nido materno), nos hemos ido relajando, y aunque mis hermanos sigan dando palmadas y canturreando cuando mi madre se presenta con la paella en el comedor los domingos, no somos tan ansia viva. Bueno, a mi hermano pequeño no lo cuento que sigue viviendo con ellos y por ende, sigue teniendo el estómago «domesticado» (por no decir dado de sí) por las abundantes comidas de la mía mamma.

Mi hijo recogió con honores el título de familia de «gordo» por ese ansia viva que le ha caracterizado desde su nacimiento. Desde esos primeros meses cuando berreaba y creíamos que era por los famosos y temidos cólicos del lactante y era simplemente que quería más chicha.

Ya se ha relajado un poco, le llamamos más por su nombre, Óscar, y aunque sigue teniendo saque, es capaz de dejar algo en el plato y decir «mamá, no mais« (tiene un acentillo entre galego-portugueis de lo más gracioso). Y cuando se acaba su plato dice muy orgulloso «¡Mamá! ¡Todo, todo!»

Con lo que arrasa, ya se haya comido un buey antes, es con los gusanitos y aperitivos varios. Es un ansia viva en su término más amplio que es arrasar hasta que no quede nada. Y si tiene que zampárselos de 20 en 20, pues se hace y punto. A veces hemos ido a cumpleaños y le he tenido que separar llorando de la mesa de la comida pidiéndole que jugara un poco con los demás niños, leñe, que parece que no ha comido en una semana.

En fin, os cuento esto para poneros en situación: Fiesta de la guardería, padres, madres, profes, niños campando por el centro y mesas bajitas con aperitivos (Danger, Danger!). Óscar localiza su objetivo (un bol generoso lleno de patatas fritas) y no se separa de él ni deja meter la mano a nadie más. Le llamo la atención varias veces para que comparta y sobre todo, que las coma de una en una y despacio, pero…

22_enero_2014_diariodeunaendorfina_Mama_TodoTodoSí, el gochaco de mi hijo se zampó todo el puñetero bol él solo en cuestión de 1 mísero minuto y para más inri me mostraba con orgullo el recipiente vacío para sorpresa de madres y padres que no habían catado patata frita alguna.

Seguimos trabajando en el ansia viva, pero me temo que esto nos llevará un tiempo… O toda la vida :S

Pequeláminas de nacimiento: El Babyboom

¿Cómo hemos estrenado el 2015? ¿Qué tal va la vuelta a la rutina? ¡Espero que genial! Yo después de unos días de desconexión en la ciudad condal, estupendamente ^^

Volviendo al título del blog, no, no estoy preñi que os veo venir… Pero sí, por primera vez en mi vida, tengo un montón de amigas, vecinas, conocidas que acaban de tener un bebé o que darán a luz este recién estrenado 2015. A mi me encanta cuando me lo cuentan, confieso, compartir sus inquietudes, su ilusión… Ir a conocer al churumbel en cuestión y sonreír mientras se activa la maquinaria del recuerdo y que te venga a la memoria los ojos de botón de mi gordo y su amigüito insepareibol desde la cuna es todo uno ^^

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Ideando regalos para las nuevas (o reincidentes) mamás y sus miniseres del amoooog llegué a estas láminas de nacimiento. Es un detalle que está gustando bastante y quería compartirlo con vosotros, por si, como yo, tenéis nacimientos a la vista y os animáis. A regalar la lámina o a embarazarse, ¡Que el virus este es imparable! 😛

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Os cuento un poco:

  • La lámina es 100% personalizable en cuanto colores (me podéis decir la mezcla de los mismos, o mandarme una foto de un body / jersey que usa mucho, por ejemplo. Añadir lazo o gorrito).
  • Para realizarla necesito que me deis los datos de nacimiento del bebé en cuestión. A saber: Nombre, ciudad, fecha y hora del nacimiento, y altura y peso.
  • El precio de la lámina impresa es de 20€ (+ 4€ de gastos de envío). Para pedidos fuera de la península, consultar.
  • Su tamaño es de A5.
  • No incluye marco.
  • Escríbeme un email a diariodeunaendorfina@gmail.com y te cuento cómo hacer tu pedido ^^

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PD.- Amigas a punto de caramelo, ya sabéis qué os va a caer 😉