Carta a Éric

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Qué cosas, nunca pensé que tendría un hijo al que llamaría Éric. Claro que tampoco Óscar. Y ahora cuanto más digo tu nombre, más me gusta. Éric. Óscar y Éric. Me mola.

Querido hijomío, hasta que no te tenga en mi pecho, te mire, te huela y te sienta entre mis brazos, creo que no descansaré del todo. Me se la parte que viene después de un parto, no creas, pero no me refiero a ese “descansar”… No me voy a enrollar, ya te explicaré algún día, lo que ahora te vengo a contar es que después de una pérdida supongo que es normal estar más alerta de todo. Yo que no me considero temerosa, me reconozco a veces preocupada. La imaginación y los miedos son traicioneros.

Tal vez por esto, y ojo que negaré haberlo dicho, prefiero que me des las soberanas patadas que me arreas ahí dentro (tu hermano no se movía apenas nada comparado contigo), porque necesito sentirte, saber que estás lleno de energía y de vida, que te aferres a ella, y por extensión, a mi. Aunque te de por juguetear con mi vejiga como si fuera un puñetero cubo de Rubik, y te vengues después de practicar pilates haciendo piruetas rarunas que me hacen poner los ojos en blanco. 

A veces creo que de una patada ninja de esas que estás perfeccionando dentro de mi me romperás la bolsa, porque mira que golpeas fuerte, criatura…

No se qué haces ahí dentro, pero tengo mucho más molestias que en el embarazo de tu brother. Y la alergia, y este calor de mierda me dejan KO. Claro que también tengo cuatro años más que entonces, soy un pollo duro, hijo. Cuando tengas 20 yo tendré… Omaigat, 59.

Pasapalabra…

Diría que tienes prisa por salir, que la bola amniótica en la que flotas se te está quedando canija para tus casi 2 kilazos de miniser. No seré yo quien te impida salir, que la perspectiva de este verano es… ¿Cómo decirlo en un solo adjetivo? Demoledora. No sabes la de personas desalmadas que me dicen una y otra vez que me voy a comer el peor verano de la historia… Coño, que en verano hace calor y en invierno, frío. Calor hace, pero cuéntame algo que no sepa. Porfaplissss.

También quería decirte que mamá, aquí tu contenedora, ha decidido parar. Y tomar aire. Tomar distancia de todo. Para centrarme en ti, ¿Quizá con las patadas me requerías atención? ¿O es que ensayabas una llave ninja nueva?

El caso es que he necesitado volver a respirar, a flotar, a dejarme llevar porque el ritmo que llevaba no era el mejor. En ocasiones, las mujeres en general y las madres en particular, creemos que podemos con todo. Y qué va. Somos la hostia gestionando tareas y optimizando el tiempo, hacemos verdaderos malabares, pero a veces sencillamente el cuerpo avisa. Y entonces, si no antes, es justo y necesario PARAR.

Y claro, te sientes juzgada por la sociedad, por querer bajar del tren. O espera, ¿No seremos nosotras mismas las que nos juzgamos tan severamente, las que nos boicoteamos, las que nos exigimos demasiado, las que nos ponemos altas metas? Me refiero a una misma. Yo vs Yo.

La mamma está como un cencerro, cariño. Vete acostumbrando…

Gracias a tu padre y al médico aquí estoy escribiéndote esta carta en el solar que es mi blog ahora mismo una mañana de miércoles, donde por cierto, corre el airecito y lo agradezco tanto como un donut a media mañana.

¿Y sabes? Necesitaba hacerlo. Pero no lo sabía. Quería hacerlo, pero no lo hacía. Quería escribir, contarte las ganas que tengo de conocerte, de vivirte. Lo cierto es que tú me conoces a mi más que yo a ti. Sabes mis horarios, conoces a la perfección mis pises con alevosía y nocturnidad, sabes que no perdono los picos de la barra del pan, que me vuelve loca la piña fresquita y que no me acerco al queso ni con un palo, conoces mi voz, el timbre de mi risa, el sabor de mi llanto; conoces (por desgracia) mis ataques de alergia, los besos de papá y del bro, la música que me gusta, sabes que duermo entre un sinfín de almohadas y cuantas veces paso por la ducha al día, porque la mamma se pasa el día sudando. 

Tengo un mes y medio para dedicártelo y dedicármelo, antes de ponerte cara. Y volver a estrenar etapa. A disfrutar de otra maternidad, sin miedos ni canguelos de primeriza. Para disfrutar de ti, pequeño, con Óscar y papá, y recargarme a tope de endorfinas para contarlo en este “diario” 🙂

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14 comentarios en “Carta a Éric

  1. Mira que eres puñetera, amiga. Empiezas así, como el que no quiere la cosa para acabar dejándome con la lagrimica colgando en el borde del ojo.
    Sois una familia preciosa. Eres una madre maravillosa. Vais a hacer un cuarteto magnífico. Yo también tengo ganas de conocer a Éric -aunque ya sabes que a menos que requieras mis servicios no seré yo quien moleste a una puérpera en el hospital-.
    Os quiero, familia. A los cuatro (y Ojazos nombra a Óscar cada dos por tres, así que él también os debe de querer).

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  2. Ohhh qué bonito…2 kilazos ya??jeje…qué champion…a ver que me dicen el 28 de Iris jeje, seguro que ronda ya eso también.
    Me alegro de verte tan feliz y de ese nombre tan chulo que habéis elegido (tengo un sobri ,Erik, jeje con K…pero suenan genial) …
    Muchos besos Su.

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  3. Aiiiiiiiiiiiiiiins Sue! se me ha escapado la lagrimilla ya en la tercera frase, joer y aquí en el curro, gracias amiga! jajaja No, en serio, precioso todo… suerte que al final remonta porque el principio de la carta me has matao… snif!
    Martí daba unas volteretas y unos patadones del 15 (creo que algún video viste…) y fuera hace lo mismo, de hecho cuando nació y vi sus movimientos extrauterinos veía el reflejo exacto de lo que notaba dentro… y la cosa va en aumento eh, así que prepárate bonica (para sudar más, digo!)! jajaja :-p
    Me alegro mucho de que esta maravillosa familia crezca y se multiplique como los panes y los vinos! 🙂 O eran los peces? siii, los peces! pero a mi me gusta más el vino! Ea!
    Petonets!!

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  4. Tal vez sea un verano de mucho sudar y de incomodidades varias, pero posiblemente sea uno de los mas memorables. Si puedes búscate una piscina cerca y dedícate a flotar panza arriba.
    Y si, las madres somos multitareas, pero los días siguen siendo de 24h y no hay gestión logística que los haga de 30h, así que no somos omnipotentes, ni tenemos capacidad de clonarnos.
    Que vaya todo genial hermosa, necesitaba leer cosas bonitas ahora que me veo inmersa en un ectópico interminable. Un abrazo

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