Crónicas del parque III – Las madres, esa fauna

Ya es otoño en El Corte Inglés. Y aquí en mi pueblo. La nube de Mordor que sobrevuela nuestras cabezas y la bajada de temperaturas así lo corroboran.

Y volvemos a hacer rondas por el parque.

Una vez más, nos juntamos las madres con sus churrumbeles, sus cubos y palas y sus vicisitudes. Qué tal el verano, cómo ha crecido son algunas de las frases más sonadas… Y yo tenía una crónica del parque pendiente.

Apuntadas todas vuestras demandas de ampliar la lista de fauna maternoparquil de mi última crónica del parque, aquí estoy con seis tipos de madres.

17_septiembre_2014_madrecotilla

La madre cotilla: Es esa que te sonríe cuando te ve con la esperanza de que sueltes prenda y pone la oreja cuando otras dos mamis están hablando. No siempre mete baza, pero la joía se entera de todo y siempre dispone de información privilegiada. Ojocuidao con este ejemplar, acecha en cualquier momento.

Diagnóstico: Ama el parque. Es el caldo de cultivo ideal para sus chismes.

17_septiembre_2014_madresufridora

La madre sufridora: La distinguirás por sus cejas, que nunca están horizontales, por su frente perlada de sudor, por sus ojos muy abiertos y su inquietud. No le quita ojo a su criatura e imagina situaciones temerosas que le puedan pasar a su miniser. Por ello sufre. En silencio. Como las hemorroides.

Por lo general a sus hijos no les pasa nada, o al menos nada que no le pase a otro crío, tipo caer de culo, comer arena o recibir un galletón de otro niño.

Diagnóstico: Odia el parque. Su frase favorita es «Nos vamos a casa, Miguelito«.

17_septiembre_2014_madrepasota

La madre pasota: Se la suda todo, ella va a su aire, ajena a todo, incluido su crío asalvajado. Si el hijo se acerca con la crisma abierta, le mira por encima y sentencia «Venga, venga, que no es para tanto. Ale, a jugar»

Diagnóstico: Se la pela, el parque y todo.

17_septiembre_2014_madrehitleriana

La madre hitleriana o Rottenmeyer. Esa madre que se pasa la hora y media del parque pegando voces a sus churrumbeles, dando órdenes y siendo temida no solo por su estirpe sino por todo la fauna maternoparquil. Verla venir a lo lejos, y cuadrarse todo bicho viviente es uno.

Diagnóstico: Le gusta poco o nada el parque. Hay caos. Hay arena. Hay gente.

17_septiembre_2014_madreperroflauta

La madre perroflauta: Defensora de la causa animal, de pelo indomable con un Mowgli por hijo, al que deja hacer de todo en un ejercicio de libertad y buenrollito. Es una mezcla entre la ecológica y la entregada, pero dejando su espacio a su miniser, sin agobiar, porque debe ser tan espíritu libre como ellas.

Diagnóstico: Le encanta el parque.

17_septiembre_2014_madrecansina

La madre cansina. Pero cansina Premium. La insoportable que todo lo sabe y te da ración de oreja aunque no preguntes. Huele a kilómetros su presa, se acerca sigilosamente y la atrapa con un contacto visual primero y después suelta su verborrea a cascoporro dejándola atrapada en kilos de información que la mente no es capaz de procesar. Al menos la mía.

Diagnóstico: Le pirra el parque. ¡Hay tanto que enseñar!

El niño de la curva

Últimamente no nos acordamos de lo que es dormir del tirón. Y mira que Óscar siempre ha sido un oso pardo y he presumido de ello… Pues ¡Zasss en toda la boca!

Se despierta varias veces por la noche, a veces me llama, otras pide agua cual moribundo por el desierto -con absoluto desespero-, y otras se presenta poseído por el espíritu de la niña de la curva en el pasillo o a tu vera en la cama. A punto del infarto de miocardio.

No se si tendrá la culpa este mes de agosto anárquico, sin rutinas ni horarios, donde cada día mi hijo parecía un koala amoroso y feliz (menos los días que los buenosabuelos se lo han llevado al pueblito bueno) que se enroscaba a mi cada vez que tenía ocasión y me miraba con cara de embelesado (Lo que viene siendo una mamitis aguda).

1_Septiembre_2014_elninodelacurva

Ojocuidao que este mes que dejamos atrás también he disfrutado a lo bestia de mi gordo, me he reído con sus ocurrencias, con las nuevas palabras que va diciendo o repitiendo cual loro, con sus arranques bailongos y con su simpatía… Pero entre vosotros y yo: ¡QUIERO DORMIR!

Un poquito de porfavor