Bebé kamikaze

Hay que tener un cuidado tremendo con el peque. Allá donde le dejas, y cual aventurero con ganas de ver mundo, se gira y se mueve a ver qué ve, a ver qué puede coger, a ver qué se puede llevar a la boca.

Si le dejas en horizontal, al rato estará en vertical. Si le pones boca arriba, parpadeas y ya está boca abajo con la cabeza bien erguida, mirándote con cara de «¿Has visto, mami?«. En cada cama sobre la que le pongas, tendrás que cercarle con almohadas cual trincheras, ya que su movimiento croquetil de girar en plano le hace llegar muy lejos. Me hago caquita de pensar cuando gatee.

Claro que donde más peligro tiene sin duda es en el cambiador, por lo alto que está. El tío se mueve poseído por el espíritu de San Vito: patalea como si estuviera corriendo una San Silvestre enterica, y se viene arriba soltando grititos y risitas todo él embargado de emoción. Levanta los brazos al ritmo de un «marchaaa, maarchaaa, queremos maaarcha, maarcha!!» que quiero imaginar que escucha en su interior.

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No se me caído nunca, esa es la verdad, pero algún que otro susto si que me ha dado… ¡Menudo bebé intrépido está hecho! Ni que estuviera poseído por el espíritu de Jesús Calleja…

Por los pelos

A lo largo de mi vida mi pelo ha sido mi fortaleza y mi debilidad.

Fortaleza por que mi pelo rizado es una especie de buque insignia que me define. Imprime caracter. Cuando alguien que me conoce poco y oye hablar de mí lo primero que dice es «Ah! ¿La del pelo rizado?» Cómo si fuera la única chavala del mundo con rizos, oiga usté.

Y también hablo de debilidad, así a secas, porque mi pelo es debilucho. Lo que pasa es que una engaña y tiene sus truquis para parecer que tiene melenón, pero nada más lejos.

Mi pelo es muy fino y se parte y se cae con bastante facilidad. Cuanto más largo, más se me parte y/o se me cae. Suele ser más la «y» que la «o». Tener el pelo rizado, usar espuma y difusor (en invierno, ahora con estas calores ni lo pienso) es una baza muy remaja para disimular esta debilidad y parecer la madre del Rey León.

La cuestión es que siempre se me ha caído una barbaridad. Sobre todo cuando me lo dejaba largo. Matas y matas de pelo es lo que dejaba en la bañera, que cuando los recogía del sumidero sacaba a un Chewbacca de fabricación casera. Ascazo supino. Para mí, y para el que venía detrás a ducharse.

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Dicen que después de dar a luz se caen los pelos a manos llenas. Cuando me quedé embarazada pensé que sería mi fin. Lo cierto es que no me he percatado de ello hasta ahora, más de cuatro meses después.

Encuentro pelos y más pelos por todas partes, un montón de ellos. Y venga pelos, en la alfombra, en la cama, en la ducha, ¡Hasta Óscar lleva mis pelos de serie en baberos, pañal, etc! (y en sus rollizas manitas, ojo que el crío me tira del pelo que da gusto, ¡Cómo si me sobrase!) Y es que me lo estoy intentando dejar largo  (y digo intentando, por que con el pelo rizado es toda una hazaña) para poder recogérmelo en una cola caballo sin que me salgan los cogollos a los lados (Entiéndase por cogollos restos de capas y/o flequillo).

El otro día bajé con Óscar a dar un paseo a eso de las 10 de la mañana, cuando aún el calor no aprieta, y entré en una peluquería a que me cortaran las puntas que desde el bautizo de mi sobri #2, en febrero, no había ido (mi record es año y medio sin pisar la pelu, ojo al dato, las puntas las tenía como la peluca del Cristo del Gran Poder). Expliqué que sólo quería cortarme las puntas, una mijita. Todo sea por el fin último del pelo largo.

Me fregotean el pelo (mmmh, babeo cual baby de gustazo) y me pasan a un sillón, se acerca la consiguiente peluquera que te pregunta cuánto sastamente quiero que me corten. «Naymenos, -la digo- Y el flequillo ni tocal-lo, porfaplis«.

Cuenta la leyenda, que la palabra Flequillo es inaudible por el gremio peluqueril, ignorando así los deseos de una. Y zaaasca, me descuido y ya me ha metido la tijera. Aaaains, noooorrrl. La oveja Dolly y yo, primas hermanas…

Así que aquí estoy con mi pelo cortaico, saneado y con mis cogollos laterales de serie para servirles, mientras un bebé se cuelga de rizo en rizo cual Tarzán con pañales…

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Vacuna de los 4 meses

Mi pobre peque ta ploferas. Le pusieron la vacuna de los 4 meses, con sus 3 megapinchazacos en sus 2 maximuslitos. La enfermera encargada del tema, la que me ha tocado, vaya, es la más costra de todas las que hay en el centro de salud. No regala una sonrisa ni ahí la maten. Me recuerda a un concursante del «No te rías que es peor«.

Con el trabajo que tiene, viendo críos y más críos, con esa «alegría» debe de ser un gustazo. Para ella y para los nenes. Gensanta, que mujer tan rancia.

Me hizo un sinfín de preguntas sobre lo que hacía y no el peque. Descubro ojiplática cuán mal está la Seguridad social cuando me entrega una hoja fotocopiada, cutre con tachones y todo, de la alimentación del gordo de aquí hasta casi los dos años. Y a correr.

He aquí el papel en cuestión. Un alarde de trabajo bien hecho

El pobre berreó tanto que ya en el coche se quedó frito, y cuando lo saqué para subirlo a casa ni se inmutó. Angelico mío.

Cuando despertó tenía los ojos «pirrines» como dice un amigo mío, estaba tontuelo y tenía 37,5 de temperatura y tenía el cuerpo que parecía un sudario. Para colmo estos calores no ayudan nada. Lloraba y reía a la vez como un pequeño bipolarcillo. No sabía ni él lo que quería hacer. Lloraba de hambre, le ponía el bibe y lo apartaba con la mano. Se frotaba los ojos, le ponía a dormir, y se revolvía en la cunita mirándome con esa carita de «por qué me haces estoooo??!«. Las cacas las sacó más radiactivas que nunca. Y la fiebre fluctuó entre 37,5º y 37,1º para que al final del día siguiente se quedara en 36,5º.

 

Jartitos

El otro día fuimos a manifestarnos contra todos los muchos recortes que el gobierno ha hecho en estos meses que llevan en el poder. Lo cierto es que el país esta hecho una mierda, y estos recortes hacen que estemos aún más jodidos, asfixiados y deprimidos. Es nuestro deber expresar nuestro descontento y nuestra preocupación.

Como decía una de las pancartas de la manifestación: No puedo apretarme el cinturón y bajarme los pantalones a la vez.

No me gusta, sin embargo, que las manifestaciones las convoquen ni los partidos ni los sindicatos. Igual que no me fío de la clase política en general, menos aún de los sindicatos. Me producen escozor por que se quieren desvincular de los rojos y los azules (Suena a «tigres, tigres, leones, leones, todos quieren ser los campeones», jajajaja… Aaains, por que la triste realidad de este país es que sobre el tablero solo tenemos dos equipos que pueden optar al poder, el resto del espectro político queda ninguneado) supuestamente apoyando al obrero, cuando me parece pura pantomima.

Mi abuelo decía: En la guerra, cualquier culo es trinchera.

Qué vergüenza de país, cómo hemos llegado hasta este punto… La educación, la sanidad y la investigación son inversiones necesarias de futuro para hacer un país mejor. Esto debería ser un pilar impepinable. Un básico.

¿Qué futuro nos espera? A corto plazo, lo veo más negro que el agujero de ozono. Y cuando pienso en Óscar ya se me cortocircuita el cerebelo. Por eso nos lo llevamos, que el tío estuvo en su salsa con tanta gente, mirando a un lado y al otro, sonriendo y arrancando las sonrisas de la gente.

Sin estimular, si us plau

Ya volvimos de Barcelona. Y casi directos al pediatra que fuimos, que tocaba la segunda vacuna del rotavirus.

Como madre con brazos de Popeye que soy, calculaba mentalmente el peso de la bolita. Bueno, en este caso, con perdón del nene, del bolón. No estaba mal encaminada: 8 kilazos como 8 soles pesaba el bebé. Jajaja, digo bebé y me troncho. La criatura. La bola cárnica. El señor mollejas. Carneprieta. Macizo como él solo. A los 8 kilámenes le acompañaba 69 cms de largo.

El pediatra en su despiste de ver tanto niño me preguntó que cuando había hecho los 7 meses. «¿7 meses? No, no, el lunes 16 de julio hizo 4!»

Me miró por encima de sus lentes, después miró a Óscar y resopló «sí que es grande, sí«. Doy fe, Luis, doy fe, y mis brazos, también. «Le he subido a 210ml por que se quedaba con hambre y montaba unos pollos ricos ricos y con fundamento, sabe usté» «Sí, este niño al ser tan grande tendrá más apetito»

Le examina del todo y cuando acaba me dice «No le estimules tanto, que está muy espabilado para la edad que tiene»

¿Cómo no se estimula a un niño? ¿No hablándole? ¿No dejarle jugar? Con lo bien que se lo pasa él, que es tan brutico que ya intenta cargarse los bichitos colganderos de su gimnasio particular…

¡Me niego a dejar de tener mis charlas con él! Es, sin duda, lo mejor del día, cuando nos contamos nuestras cosas, hombre ya…

Desmitificando

Hay frases y frases. Pero cuando eres madre, y además primeriza, como que escuecen pelín más. (Quiero creer que la que es madre por segunda o tercera vez, es inmune a este tipo de opiniones)

¿A qué frases me vengo a referir? Pues perlas tales como:

«Uy, este nene cómo se chupa el dedo, ¡Mira, mira! Uuuuh, pues como se acostumbre, ya verás, ya… -amenaza chunga-. Tengo una prima que tiene 18 añazos y de vez en cuando se esconde para meterse el dedo, ¡No te digo más!» Me gustaría verla a usted intentando dormir a la bolita… JA!!

«¿Que no le has dado teta? – Si yo le contara, señora…- Pues los nenes de biberón tienen menos apego a las madres» Y se queda más ancha que larga y yo con la lágrima a punto…

– «Mucho coges tú al peque en brazos. Mira que luego se acostumbran y no hay quien les baje a tierra! Se hacen vagos y no quieren caminar – OMG! mi hijo tiene 4 meses solo!!-. El hijo de mi sobrina es una cosa mala, no hay forma de sacarle de los brazos de su madre» 

– «Este niño está muy gordo – ya, pero mide mucho, es que es grande y largo-. Vigílalo, que mi primo empezó así y ahora es obeso«. Ole, ole y ole.

– «A los niños hay que dejarles llorar, que se malacostumbran y luego no saben valerse para nada en la vida – Señora, le invito a degustar los decibelios de la criatura-. El nieto de la hija de la cuñada de mi vecina –me perdí– no sabe hacer la O con un canuto, y eso es por exceso de protección»  Tócate.

Lo mejor de todo es que se quedan tan pichis, lo sueltan a bocajarro, y te quedas con un geto tal que así:

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Generalmente son señoras, conocidas o sin conocer, con una gran necesidad de compartir con el mundo (contigo, para tu desgracia) su «sabiduria» ilustrada con «casos reales«. Además que te lo dicen con el ceño fruncido, donde casi podemos leer «True story, maja» en su mirada. Lo peor para tí es que huelen tu acojone y saben que te dejan «Touché«.

Al día siguiente, desmitificas. Y piensas que no puedes hacer caso a la «casquería» de las leyendas urbanas. Vas a tu pediatra y le haces hábiles preguntas sin que parezcas preocupada, y él como que se descojona en tu cara y te dice que disfrutes de la bola cárnica tranquilamente. Rayaeras Not. Señoras desaprensivas, tampoco.

El libro de Blog de madre

Soy fan total del Blog de Madre como en un post ya escribí cuando, por casualidad, di con este blog divertidísimo y altamente recomendable: http://blog-demadre.com/

Ayer estuvimos dando una vuelta por que en casa no se podía estar (en la calle no era mejor, pero de vez en cuando algo de aire como que daba un gustirrinín divaaain) y al ver el libro en el Corte Inglés, donde, sí, lo reconozco, no lo frecuento mucho, pero se está la mar de bien con el aire acondicionado a cascoporro, no pude evitar hacerme con el libro.

¡¡Maemía, qué risas!! El tiempo que tengo, escaso para mi gusto, voy leyendo trocitos y me desgüevooor!

Enchufando el bibe a la bolita entre capítulo y capítulo

Y eso que el peque no me deja todo el tiempo que me gustaría para leermelo (en otras circunstancias me hubiera sentado y en un placa placa me lo hubiera ventilau), pero ahí voy, poco a poco, degustando cada página y cada viñeta, en este retiro vacacional en la casa de los suegros en Barcelona, con unos calores mortales de la muerte y con una humedad que hacen que el gordito parezca las manos esas de goma pegajosas con las que jugaban los críos hace tiempo. Le dejamos solo con el pañal, por que suda en silencio. Al pobre se le pega todo al cuerpo. Ayer le descubrí en la espalda el as de oros que estuvimos buscando de la baraja de cartas para echarnos un tute. No digo más.

La bola cárnica muy interesado en el libro (basta que la mader quiera leerlo para que él lo quiera)

Cumpleaños, trabajo y por fin vacaaaancesss

El 5 de julio fue mi cumpleaños. 35 castañacas una detrás de otra. Aunque fue un día de lo más normalito, tenía que ser un día especial, por que Óscar estaba ahí, sonriéndome (o llorando, que ya va montando pollos ricos ricos y con fundamento, oshe) y recordándome que era mamá. Aaains.

He tenido regalitos varios y variados… que van desde bolsos, zapatos, libros… hasta un jamón de bellota. Ole. Dar el coñazo durante 9 meses tiene su recompensa!!! 😛

Además he estado liadilla con un encarguito y he estado non stop currando. Suerte que he tenido que el peque no ha dado mucha guerra (ese ha sido su regalo.. ese y una supercagada que he bautizado como supersize mortal kombat deluxe powerful, después de dos días estreñido, el pobre), y he podido trabajar bien. No acabo de entender como puede sobar como un ceporro con estos calores… Pero la cosa es que cae en coma profundo el angelico. Eso sí, se levanta en su jugo, empapaico y con un cerco en las sábanas a lo csi: con su silueta en sudor. Sufre en silencio.

En silencio estos días como que no, oiga. Que se le ha escuchado hasta en Valdemoro. Gensanta qué manera de berrear. Que parecía que le estuvieran metiendo en una olla hirviendo.

Elfader cree que es que se queda con hambre. Puede que tenga razón, después de estar un mes negándoselo. Es un niño grande que come como un champion. Desde esta plataforma pública te lo digo: Igual tenías razón. Hoy le hemos enchufado 210 y en esta casa ha habido más paz. Más fugitsu. Más felicidad. Gracias, amore.

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Mañana nos vamos a Barcelona, a que los abuelos fliiiipen in colors con las carnes prietas del nene, a que conozca la ciudad donde nació su papi, a que vea el mar y a que le pique su primer mosquito tigre, chispas.

Hemos estado haciendo las bolsas para el gordo, que lleva más cosas que la Piquer, y las nuestras, que son pin y pon comparadas con todo lo que la criaturica lleva. El resultado de meter toooodo lo que llevamos (más vestido de bodorrio en percha) en un ford fiesta es que parecemos los Richals on the Road. El maletero ha sido aprovechado por Elfader de una forma unicamente explicable si tenemos en cuenta que es adicto al Tetris y a ordenar la navera a lo Beckham: compulsivamente. Jamás hubiera pensado todo lo que cabe en el maletero. Ojiplática me hallo. Lloro de emoción. Aaains (suspiro de España).

Bon Voyage!!

Cómo hemos cambiado

Esta es una pequeña definición gráfica de cómo cambia tu vida con un gordito.

Antes un libro siempre tenía cabida en tu mesilla de noche, ahora si caben las gafas date con un canto en los dientes.

Antes, a la hora de ir a dormir, te masajeabas las manos con crema y cuidabas los labios con bálsamo. Después… Ejem, ¿Eso qué é lo que é? La crema espera putrefacta detrás de la crema del culete del baby y el protector labial suspira por las noches que te acuerdes de él. (Y no es que no necesites esa crema de manos… las tienes resecas, y con el esmalte de uñas roído, vamos, que bien podrías usarlas de piedra pómez)

Antes una foto de tus papis contigo en brazos en el bautizo te hacia gracia. Ahora una del pequeño ser te hace sonreír.

Antes tenías tiempo para perderlo. Ahora tienes pañales en lugar de tiempo.

Antes cuando te ibas a acostar, leías y leías. Ahora caes en la cama como un bloque de carne inerte de 63 kilos….

7 kilos de charlatán

Pues sí. La criaturita con 3 meses y una semana ya pesa 7 kilazos con 70 gramos y mide 67 cms… Vamos que me saldría más barato comprar tela y hacerle sayones en lugar de comprarle ropita, que además de costar un ojo de la cara, se le queda pequeña en cero coma. ¡Está enorme! Tengo una amiga que tiene un bebé dos meses mayor que Óscar y es igual de largo.

Así tengo yo los brazos, como los de Popeye, que coger a la criaturica es como hacer pesas una media de 10 veces al día.

Creo que va a empezar pronto con los dientes (joío nene precoz…) por que babea muchísimo y aunque aún no puede coger cosas con las manitas lo intenta para metérselo todo en la boca. Cuando yo le meto un dedo, me lo muerde con las encías… Así que a ver por donde sale el sol… Solo espero que no sea este verano, que ya el pobre sufre (y no en silencio) los calores mortales de este junio abrasador. No te quiero decir nada cuando lleguemos a julio y a agosto… El angelico vive al vapor constantemente por más que le refresco, ¡Es una manta zamorana!

Me parto de risa cuando empieza a medio charlar. No para de rajar con su monito Amelio, al que por cierto le echa unas broncas y le mete unos meneos que ríete tú de la señorita Rottenmayer. Y yo le digo que como salga a su madre, y a las abuelas, con lo que rajamos, ¡¡Apañado va el padre de la criatura!! va a tener un zumbido en doublesourround por partida doble… Y es que el peque y yo también tenemos unas conversaciones divertidísimas. Sobre todo cuando le cambio el pañal, que parece como si me lo agradeciera con grititos monísimos (seguro que para los vecinos no lo son tanto ^_^), ¡Pa comérselo!

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