Mocos. Flemas. Pis. Insomnio

Siempre he sido una mocosa.

Quien me conozca sabrá que en mi bolso podrá faltar una barra de labios o dinero en efectivo… pero never never un paquete de kleenex.

He tenido rinitis (y a veces creo que sigue ahí), tengo alergia en los meses jodidos, y moqueo cuando hace frío.

Por las mañanas cuando me levanto es el festival del estornudo. Aaaatchis -uno-, aaaaatchis -dos-, aaaatchis -tres-, etc. Pudiendo llegar hasta 10 tranquilamente mientras me exprimo mis naranjas en un zumo.

Aaaaatchisss

Estornudo tan fuerte que al principio pensé que hasta haría daño al bebé. Obviamente a estas alturas de la peli, creo que debe de estar más que acostumbrado… Ángelico, pues no te queda…

Por las noches caigo como un lirón en la cama, y más con días como los de ayer, de actividad supina. Pero como me levanto cual yayo unas tres, cuatro y hasta cinco veces durante la madrugada para hacer minipises de perrillo, una se vuelve a meter en la cama y empieza a darse cuenta que no respira bien por un orificio. Que le pica la nariz. Y como estornude a las 4am despierto a mi chico, a los vecinos y más allá. Pa colmo, se me resbala el moquillo por el agujero nasal que no respira, y las flemas se me agolpan en la garganta. Y me pregunto, ¿Pero qué mierda es esta? Las 4am, nariz congestionada, me tengo que poner dos almohadones bajo la cabeza por que si no las flemas me devoran, y los ojos como platos.

Y el peque que se cree que ya es por la mañana no para de moverse rollo «buenos días!!».

Tumbada me acaricio la panza, e intento estarme quietecica para que Óscar note que nanai, que hay que dormir más. Él si puede. Yo lo voy a intentar…

Pensando gilipolleces parece que me quedo dormida.

Las ganas de orinar me sacan una vez más de la cama, pero esta vez son las 7. Mi chico está despierto frikeando con el móvil. Le pregunto que qué hace despierto, y me dice que no podía dormir más, a lo que le digo que estamos más que preparados para ser papis, por que joooder…

Hacemos un amago de salir de la cama para hacer el desayuno, pero en mitad de la conversación, y no se cuando ni como nos quedamos fritos.

Otro pis me levanta de la cama pero ya son las 10.30, ¡¡yuju!! Duermo a trompicones, pero al menos duermo por que si no estoy hecha unos zorros todo el resto del día bostezando…

Me levanto y empieza la serenata: aaaatchisss, aaaaatchissss, aaaaatchisss…

Prueba de la glucosa

Esta mañana he ido a hacerme la famosa prueba de la glucosa. Otra especie de gymkana, ¡¡Que viva el embarazo!!

He llegado a las 8.30 am con mi frasco de pipi. La sala de espera estaba a reventar, para diferentes extracciones y análisis. Me siento en el único asiento libre, me quito el abrigo, y saco de mi bolso el libro con el que estoy enfrascadísima.

La practicante se retrasa y hasta las 9 que llega no empieza. Yo, de las últimas, claro. Pero ya os digo que con mi libro en ciernes, me importaba un bledo.

A las 9.30 am me llaman, me extienden el brazo izquierdo y me clavan el agujón, me sacan sangre y me dan un botellín con la famosa glucosa (pajita incluida) y un vaso de plástico con un tubito, plastificado. Me explica la practicante que he de beberlo en el menor tiempo posible, esperar sentadica una hora (de ahí el libraco, que hace que las horas flying que te flying), y a la hora exacta, he de hacer pipi en el recipiente que me da (el vasito para «pescar» el pis y después dosificarlo mejor en el tubito), y volver para que me pinche en el otro brazo y me saque otro tanto de sangre.

Glucosa y libraco

Y nada, ha leer se ha dicho mientras me trinco el botellín de glucosa, que para todo lo que me han contado al respecto, me parece una maravilla. No solo sabe a naranja, si no que como ya tenía más hambre que los pavos de manolo, nos sentó de maravilla al peque y a mi ^_^.

Así que tengo los brazos de un yonkarra, y los resultados no los sabré hasta dentro de una semana, pero ya me esperaré a la siguiente cita ginecológica, el día 13… A ver qué pasa!!! Por que dependiendo de los resultados, he de repetir la prueba.

Primera clase de preparación al parto

Ayer fuimos a nuestra primera clase de preparación al parto, chispas.

La clase estaba llena, y como llegamos diez minutejos antes, nos sentamos en cuarta fila.

La verdad es que no tenía ninguna expectativa de cómo iba ser la cosa, y lo cierto es que me gustó. El doctor que impartía la clase es un cachondo, hecho que ameniza dos horacas largas de clase teórica. Afortunadamente es una clase por semana.

Hablamos de tipos de respiración, de cómo relajarnos, todo de cara al «día D», al gran día. También se habló de la relajación, e hicimos un ejercicio práctico, en el que logré relajarme del todo (aunque este período de mi vida precisamente es en el que más relajada estoy). Primero nos pidieron que cerráramos los ojos, y la luz se fue haciendo más tenue. El doctor-profesor-guía espiritual nos iba indicando el músculo que debíamos ir relajando. Empezamos por la frente y acabamos por los pies. Nos pidió que imagináramos un lugar que nos inspirara paz y relajación. A mi me vino inmediatamente a la cabeza un calita estupenda cuando mi chico y yo estuvimos en Menorca, solitos, escuchando el mar, como las olas van y vienen y te lamen los pies, las gaviotas alrededor, sentir la arena entre tus pies, el calor del sol abrazando tu piel, ese olor a salitre… una perfecta sensación de paz y descanso.

Cuando encendieron las luces mi chico me reconoció que tan bien había hecho el ejercicio de relajación que se sobó y todo, jajajaja. ¡No me extraña! Yo por que había dormido una siesta que si no, fijo que caigo!

descolgamiento cervical de mi marío

Después rellenamos unas fichas, primero con nuestros datos, después que marcáramos del 1 al 5 temas como el miedo (a qué tenemos miedo), ilusión, relación afectiva con tu pareja, bla bla… Entre las preguntas que te ponían estaba la de ¿Cómo duermes? Tentada estuve de poner: ¡¡Como in troll! Y es que puedo echarme una siesta y después dormir tranquilamente. ¡Qué capacidad!

Nos recomendó andar al día mínimo 30 minutos a buen ritmo. Que si nos fatigábamos y nos daba pinchazos (a mi me pasan las dos cosas) que bajemos el ritmo, y listo, pero que no paremos la marcha. Andar 3o minutos seguidos nos garantizara un parto mejor.

Así que tentamos estuvimos de volver a casa andando (lo hemos hecho más de una vez) pero se puso a llover y nos dio perezón…

Dolor de espalda

El martes me dio un chasquido la espalda a la altura de las lumbares. Sería tarde y noche, y lo achaqué a una mala postura delante del ordenador. Pensé que a la mañana siguiente ya no me dolería nada, pero qué va. El dolor continua. Ya menos, eso es verdad, pero se ha quedado de invitado como molestia…

Aaaaisss

Pregunté a amigas embarazadas y me han augurado esta molestia hasta que de a luz. A lo que yo pienso: «Noooooorrr!!» qué pesadilla… Alguna me dice que me cuide más para prevenir esos chasquidos, pero casi todas coinciden en eso, en que es un problema normal: el bebé va pesando más (y el mío en concreto que debe de ser un bolón…) y tira de la mami cada vez más…

Yo siempre he padecido de tener unas cervicales como un scalextrix, con sus nudos, curvas y todo, pero en la zona lumbar nunca tuve problema.. Claro que ahora cargo con un bichito delante… Demasiado bien se me estaba dando el asunto, no?? Algo tenía que tener.

Mi chico cada noche me da un masajito en la zona con aceite de almendras y después me pone calor en la zona. Me va de coña, pero al día siguiente vuelvo a sentir la zona tocada.

Hoy voy a comer a casa de mi madre y me va a dejar su mantita eléctrica.

Me siento una yaya. Una yaya con bombo 😛

Walking dead

Estoy andando un montón. Cada vez que puedo ir a algún sitio caminando, lo hago. Lo que pasa es que últimamente cuando subo cuestas y/o subo escaleras, o ando a mi ritmo habitual, sufro de unos calores infernales, me sofoco muchísimo, y a veces incluso tengo que pararme por que parece que he participado en un marathon, que me ahogo, vaya.

Si no estuviera embarazada, diría que estoy mayor…

Supongo que es normal.

Está bien caminar, pero el ritmo, claro, he tenido que bajarlo (solía andar a zancada libre), pero muchas veces se me va la cabeza, me acelero  y claro, acabo walking dead, llego a casa pareciendo un zombi, con los carrillos rojos, el pelo empapado, la respiración acelerada y la mirada enajenada… y el peque encajado ahí abajo, presionando los ovarios y moviéndose más que la compresa de una coja… Vamos, una fiesta 😛

Como niña con zapatos nuevos

Hoy he ido a llevar el dichoso volante al curso de la preparación al parto, y he aprovechado que el día ha amanecido encapotado y con amenaza de lluvias para estrenar mis superbotas de agua. Más bonicas, de buhitos… Llevaba detrás de ellas desde el año pasado, y esta vez me he dicho, «enga! un caprichín!!» y la verdad es q son la mar de cómodas!! a la par que me encantan ^_^

Por cierto lo del pis es tremendo… Si al principio no paraba, ¡ahora es mucho peor! estoy cada dos por tres que me meo, y parece que es una barbaridad, y después voy al baño y na, goticas tontas… aaains

Entre volantes y autorizaciones nos hacemos una gymkana

Vaya coñazo más grande cuando te extienden un volante y te piden que llames a tu compañía privada para que te «autoricen» la prueba… ¡Ni que fuera a desactivar una bomba!

Me han pedido ya varias en todo lo que llevo de embarazo, pero esta vez ha sido un rollo supino.

Resulta que para asistir a las clases de preparación al parto taaaambién lo necesitas, volante y autorización (clases, por otra parte de las que nadie me ha hablado y a fuerza de dar el coñazo a amigas ya mamis me han soplado información, por que si tengo que confiar en el pasota de mi ginecólogo, vamos apañaos…).

Esta mañana he ido al sitio que me ha recomendado una amiga donde hacen clases de preparación al parto, y después de marearme con mil horarios, fechas, que si las clases teóricas, prácticas, que si de puericultura, las que puede asistir el padre, las que no, bla bla bla, me dice que necesito un volante de mi centro ginecológico para proceder a las clases.

Ggrr. Ya decía yo que ya estaba tardando en salir el dichoso «volante».

«Ah! y con autorización, claro» – me comenta muy amable el ¿doctor? que me ha atendido.

Autorización, sí, sí…

Total que cuando salgo llamo a mi centro ginecológico y encargo un volante para la preparación al parto. «Venga usted antes de las 2 que se lo tendremos preparado».  Me paso a por él, y llamo a mi compañía de salud para solicitar -como tantas otras veces- la autorización.

&@%!!!

Voz de contestador – Voz de contestador – Voz de contestador – digo una palabra que no entiende y me pasa con operadora. Le cuento el tema. «No cuelgue, le paso con el departamento que llevo las autorizaciones» (de los cojones, añado mentalmente yo).

Otra chavala, muy maja. Le cuento oootra vez mi vida, y cuando parecía que la historia veía el final del tunel: «En esta ocasión no podrá realizar la petición de autorización por teléfono, tendrá que enviar un fax (WTF??) o acceder a través de nuestra web«.

Joooooder. Y eso q estoy llamando a un 902… Macagüendié… «Si quiere le facilito su número de poliza que se lo pedirán cuando se registre en nuestra web» continua ella.

Me armo de más paciencia aún, y entro en su página. Me registro con facilidad. Me piden casi el color del tanga, pero consigo llegar a hacerme, al menos usuario. Bien, ahora, ¡¡a por la autorización de los @#%!!!

En el panel indica claramente «autorizaciones», así que allá que voy. Sin miedo. Cuando entro descubro con estupor y pereza suprema que tengo q rellenar aún más cosas que para hacerme usuario. Perezón mortal.

Empezamos: que si el número del volante, que si el código de su puta madre, bla bla bla

Cómo no, me da error. Tengo esa suerte.

Repetimos la historia.

Ahora parece que lo hago bien, y paso al siguiente nivel. ¿Me saldrá un orco?

Me piden el código Da Vinci y logro franquear Mordor…

¡Bien! parece que ya lo tengo… pero oh, oh… me aparece una pantalla con muchos más números de los que caben en las casillas del número de autorización del volante, ¿Por qué señor, por qué a mi????

Cuando leo bien (el ansia viva se apodera de moi), descubro que el cuarto y mitad de números que me muestra la pantalla no es otra cosa si no la referencia de mi solicitud!!!! tócate los cojons!!!

Vuelvo a llamar por que no se que pelotitas es eso. Después de pasar otra vez, de voz en voz, metálica y humana, me explican que entre 24 y 28 horas me llegará un e-mail con la información solicitada. Flipaos!! ¿Información solicitada? Diooox, si esto parece Misión Imposible IV!!

Que sepáis que el e-mail con la autorización (q parece que haya pedido audiencia papal o algo asi, no me jodas) me ha llegado con sello y todo…

¡¡¡La virgen la de gilipolleces que hay que hacer para poder hacer unas clases de preparación al parto simpleeees!!!

Semana #22

No llevo a la Masa dentro ni estoy de una o dos semanas más como me dijeron… Todo va genial, y aunque sí, el chavalote es grande, está dentro de los parámetros normales. Que le queda aquí dentro mucho tiempo para que el cabezón que se gasta la criaturita se equilibre con el resto de su cuerpo.

Ayer estaba el peque mucho más tranquilo, no se movía tanto como la eco anterior, de hecho estaba todo pachorrón como echándose la siesta. Pesa ya 560 gr!! maeee…

22 semanas inside

El gine nos sacó una eco genial en la que se le ve de perfil y es que se le ven unos mofletacos para comérselos… Aaains, ¡¡Qué ganitas tenemos de conocer al «pequeño» Óscar!! ^_^

Un sábado de lujo

El sábado fue el cumple de mi chico, y lo cierto es que tiré la casa por la ventana. Dio la casualidad que se juntaron varios factores que hicieron que no me saliera tan cara este sábado de lujo que le regalaba al padre de la criatura, pero que no voy a desvelar aquí. Solo agradecerles a estas personitas su buena voluntad y su gran gesto 🙂

Este cumple será el último antes de ser papi, coincidía en sábado, así que quería hacer algo especial que disfrutáramos los dos.

El día comenzó a las 10 de la mañana con un gran desayuno que constaba de zumaco de naranja, cafe, tostadas y galletas, servido en la cama, como a los reyes.

Ñam!

En la carta que también venía en la bandeja de desayuno, a parte de una cartica de amoog, incluí un mapa de pistas, y cada pista tenía una pequeña frase, que estaba convencida que no adivinaría su significado. Pero le daba más misterio al día, que era lo que quería. Le puse una mochila al hombro (cerrada con candado para dar más misterio al tema) y arreando!

La primera pista era obvia: «Desayuno con diamantes«. Hecho!. La segunda ponía: «Puesta a punto». El se pensaba que le llevaría a la peluquería o algo así, pero nada más lejos: le llevé a que nos dieran un masaje de pies, cráneo, cervicales y cara… OMG! Salimos flotando…

Y flotando nos fuimos directicos a la tercera pista: «You’re the One That I Want«, para quien no lo sepa, es la canción del final de Grease. Nos fuimos andando (qué frío hizo el sábado at the morning, la virgen!) desde Argüelles hasta casi Génova, para degustar comida superyanki y que le apasiona a mi chico en Peggy Sue, que es una cadena de establecimientos estilo Grease, años 50, y tal superchulo.

Peggy Sue

Nos pusimos las botas, la verdad… Así que a la salida le dije «Uff, me echaba un siestón..» A lo que por supuesto me respondió él: «Yaaaa vés!«. Así que, el angelico mío, sin sospechar nada, me dijo, «vamos a por la pista 4, no?» Allá que nos fuimos hacia la pista número 4 que decía «El descanso del conquistador«.

Dirigimos nuestros pasos desde la calle Belén hasta Goya, y en una bocacalle me meto y el se queda muy despistado, rollo, qué coño hace esta? a lo que yo me paro frente a la puerta del Hotel NH Sanvy de Colón, y le digo «venga, va, hagamos una siestecica«. Ojiplático me sigue sin poder evitar una gran sonrisa y una mirada de «se te va la olla, tía…»

Una maravilla eso de poder hacer una paradita antes de continuar con el tour por que lo cierto es que después de comer se me estaba fundiendo la pila… Saqué la llavecita del candado que cerraba la mochila y voilá! mi chico descubrió que lo que había dentro no era más que mudas, pijamas y neceser, jajaja. Se imaginaba un regalo, toallas para un spa y en alguna ocasión me había preguntado si eran simplemente piedras de lo que le pesaba, jajajaja.

Tunning

Después del tremendo siestón, nos despertamos, nos duchamos y encaminamos nuestros pasos hacia la calle Barceló, donde la quinta pista versaba «soplan nuevos vientos». El pobriño esperaba una fiesta o algo así por varios motivos: en primer lugar, lo de soplan nuevos aires le sonaba a soplar las velas, próxima paternidad, bla bla.. Y en segundo lugar, dos amigos habían metido la gamba y habían soltado un «nos vemos esta noche!» así que esperaba gente, claro.

Pero nada de eso le esperaba. Fuimos a la sala BUT, donde yo había quedado con gente en la barra del local, pero al ver tremenda cola para entrar y avistar a una amiga al principio de la misma, me salté mis estrictas normas de protocolo y me acerqué a ella, desvelando parte de la sorpresa. Mi chico encantado por que su idea parecía tener forma… Aunque por otra parte, se decía, tanta cola, para que leches será? está claro que para cantarme el cumpleaños feliz not… Más perdido que Falete en una tienda de Biomanán.

Entramos al local con la suerte de que no había ni un puñetero cartel donde pusiera qué hacía tanta gente allí. En la barra nos pedimos algo los tres, y nos quedamos charlando. El concierto empezaba con retraso, y yo había quedado después del mismo….

Una de las pantallas muestra por fin qué veníamos a hacer allí. Mi chico descubre que estamos en el concierto de Canteca de Macao en su gira «Soplan nuevos vientos«. Me mira, y me sonríe.

Canteca de Macao

La sala se llena hasta la bandera, y una hora después de lo previsto empieza el concierto. Justo llegan un par de amigos más que se unen a la sorpresa de mi chico (que mirada de vez en cuando por si llegaban más) Estuvo genial, no paramos de bailotear, de cantar, y de pasarlo genial. Tienen una puesta en directo brutal.

Dos horas después salimos del local rumbo a un bar que estaba al lado, donde una pareja nos esperaba desde hacía hora y media… No contaba yo con tanto retraso en el concert, la verdad… Nos juntamos todos, picoteamos algo, bebimos más, y cuando nos echaron nos fuimos a la Vía Láctea a tomar copas (ellos, claro…) y a juntarnos con los rezagados…

Regresamos al hotel a eso de las 2.30 de la mañana, muertos y enterraos… Yo tenía cansancio en el cuerpo pero estaba speedica y no paraba de rajar. Fue un día genial!

La mañana siguiente nos despertó (a mi más bien, por mi querido amor es un tronco al que no le afecta ni el ruido ni la luz) un maravilloso sol que auguraba un día majísimo. Me costó salir de la camita, me notaba supercansada… Hice un esfuerzo y me metí en la ducha, y mientras despertaba al bello durmiente fui recogiendo el cuarto.

Una vez duchados, bajamos a desayunar como señores, y nos metimos entre pecho y espalda el desayuno de los champions!!! mmmh… qué rico…

Llegamos a casa muy cansados pero contentos… ¡¡Te quiero, amore, felicidades!!!

Desayuno con… porras (que no diamantes!!)

Esta mañana he quedado con unos buenos amigos y nos hemos enchufado un desayuno muy propio para este tiempo de perros: chocolate caliente (doy fe que estaba caliente… aun tengo la lengua abrasada!!) y ración de porras.

Maaaae mía como nos hemos puesto los tres… Creo que ha durado la ración de porras lo que un caramelo en la puerta de un colegio… Con ellos una se siente menos troll, jajaja, ¡Gracias, amigos solidarios! 😛

mmmh, oooh, aaah, ñaam!

Después de una buena charla para digerir semejante bomba calórica hemos caminado y finalmente les he invitado a comer en casa. Tengo la nevera más tiesa que un ajo, pero habiendo huevos, papas y cebolla, aquí una servidora se curra una tortillaca papas en cero coma…

Y así lo hemos hecho. Acompañada de una ensalada de tomate con aceite de oliva, orégano y albahaca, y of course, barra de pan, que no faaaarte!! jajaja

Mientras comíamos les he puesto el documental «En el vientre materno» de National Geographic, que es una auténtica pasada, la verdad. Explica desde el momento en que un espermatozoide gana la carrera hasta el óvulo, hasta que el bebé salé no sin cierta dificultad. Para llevar a cabo este documental usan no solo una minicámara que da fe de todo este movimiento de células, si no recreación 3D.

Los pobres se lo han tragado íntegro. Yo he cabeceado, like a yayo, como siempre después de comer, pero lo he visto hasta el final.

Lo dicho, una pasada…

Comiendo like a troll

Mae mía como me pongo cuando me pongo… Bufff…

Los tres primeros meses con eso del ardor, no comía tanto por que cualquier cosa me sentaba mal. Mis pastillas Rennie eran imprescindibles en mi bolso 😛

Pero desde que empecé el segundo trimestre esto es un cachondeo. Tengo más apetito, no voy a negarlo, pero como no siento esa acidez molesta del principio a veces reconozco que no tengo límites.

Mi chico está encantado (a pesar de que no puede evitar meterse con una servidora cuando está comiendo a dos carrillos) por que él siempre ha sido el tragón de la pareja. Ahora estamos igualados por más que el quiera creer que le gano…

El otro día nos fuimos a hacer un brunch y arrasé: zumo de naranja, croissant a la plancha de jamón y queso y tres tortitas con nata y chocolate. Pero ojo que ya en todo el día no pude ingerir nada hasta que quedé con unas amigas por la noche para cenar y reconozco que apenas pude acabarme el plato… Eso se llama cubrir (o desbordar) la cantidad necesaria de calorías por día…

Hoy hemos comido en casa de mis padres y he vuelto a arrasar. Mi madre estaba entre asustada y feliz por aquello de que estoy embarazada, y que bueno, ella al fin y al cabo viene de una generación en la que cuanto más comas, pues mejor.

Primero estuve en casa de mi tía que me sacó unas aceitunas rellenas (que se están convirtiendo en el gran hit de este embarazo: mi reino por unas aceitunas) y unas patatuelas, y aunque no tenía hambre, me lo comí. Llegué a casa de mis padres, y claro, pasé del picoteo previo si quería llegar al plato fuerte, que para más inri, era y es mi plato favorito en el mundo entero mundial: Huevo con papas.

Eso sí, solo comí un huevo, que la fritada no me sienta muy allá, y aunque esté de gorda total, no voy a forzar la machine… Pues eso, al lío, huevo con patatada y pan de pueblo (mis padres acababan de venir de allí), mmmh… PLACER ABSOLUTO… y además huevos de pueblo!!! ¿Puede haber placer gastronómico mayor? Desde luego para mi, not!

Después de degustar, paladear, disfrutar mi plato favorito me zampé una mandarina y cuando hice contacto visual con unas magdalenas que habían traído mis padres también del pueblo, de esas artesanas que duran un par de días por que si no se convierten en armas arrojadizas por carecer de conservantes y otras mierdas, no pude evitar decir a mi madre, totalmente enajenada: «quiero probar esas magdalenas» .

Mi madre me miró con miedo y me plantó el bolsón en la mesa. «Hija, te vas a comer una magdalena con lo que hemos comido?» pregunta mi padre con una sonrisa en la boca pero pensando «me voy a poner la chaqueta no vaya a ser que me vea las mollejas del brazo y me muerda la so trol», a lo que le digo ««.

Abrí la bolsa y empecé a comer una magdalena y mmmh… A por la segunda. Y me planté por que tenía a todos los comensales ojipláticos…

Lo mejor es que mi tía me hace unos bizcochos brutales… Me he quedado traspuesta en el sofá y cuando he despertado, el mono de azúcar me ha vuelto a poseer así que he ido a la despensa, y trozaco de bizcocho que me he metido entre pecho y espalda…

Maaaaare, que hambres!!! 😛